Densidad de Siembra en el Cultivo de Maíz


Con el paso de los años se han identificado los diferentes factores que más afectan el alto rendimiento en el cultivo de maíz, entre los que destacan: clima, nutrición, riego, híbrido, densidad de población, entre otros. En este sentido, las técnicas para el cultivo del maíz han mejorado sustancialmente impactando sobre cada uno de estos factores con el objetivo de lograr que la planta exprese su máximo potencial productivo. De estos factores, la densidad de población, es decir, la cantidad de plantas a establecer en el terreno es una de las decisiones más complejas que toman los agricultores, y es común escuchar en cada ciclo de producción las preguntas ¿qué cantidad de plantas a establecer es la adecuada? ¿Cuánta semilla comprar?.

El arreglo espacial del cultivo es muy importante para que no exista competencia entre las plantas por nutrientes, agua y luz. Pero, ¿Cuál es la densidad optima en el cultivo de maíz?.

Densidad óptima

La densidad óptima se alcanza cuando se encuentra la cantidad de plantas que permite un pleno desarrollo de las mismas, y esto permite obtener un alto rendimiento. Esta cantidad de plantas se considera justo la necesaria para lograr el mayor rendimiento posible, ya que por debajo o encima de esta cantidad se pone en riesgo el buen desarrollo de todas las plantas. Una mala elección de la densidad puede resultar en reducciones del 10 al 40 % del rendimiento potencial, ya que cuando hay un alto número de plantas en el espacio, se aumenta la competencia, el aborto de granos y cantidad de adultos estériles.

Para incrementar el rendimiento, uno de los esfuerzos ha estado encaminado a incrementar las densidades de siembra en el cultivo de maíz, a tal grado que las densidades se han duplicado en los últimos 50 años (Figura 2), al igual que el rendimiento. En un principio la arquitectura de plantas fueron diferentes (altas, tallo grueso y con hojas extendidas) por lo que no cabían muchas plantas en un mismo sitio, pero conforme se incorporaron insumos como los fertilizantes y se requería elevar la producción, también era necesario que las plantas ocuparan menos volumen para poder acercarlas y establecer un mayor número por superficie. Uno de los cambios más notables fue el cambio de la estructura de la planta, mismas que evolucionaron a plantas con hojas más erectas. Actualmente es posible encontrar híbridos con diferente arquetipo.

Densidad de siembra en maíz

Figura 1. La densidad óptima de siembra en maíz busca establecer el mayor número de plantas sin mermar el rendimiento.

Fuente: Intagri.

 
Densidad de siembra y rendimiento

Figura 2. Evolución de la densidad de siembra y el rendimiento en el cultivo de maíz en EEUU de 1960-2010.

Fuente: Below, F. 2015.

 

Para lograr una distribución espacial perfecta entre las plantas, una buena ejecución de la siembra es una práctica muy importante, donde la calibración de la sembradora es una actividad que incide directamente sobre la densidad de siembra. Pero, ¿Qué pasa si no se obtiene la densidad óptima?.

Si obtenemos una menor densidad entonces tendremos: menor rendimiento, espacio sub-utilizado, mayor incidencia de malezas, mayor evaporación, menor área foliar, menor captura de luz y desperdicio de insumos. En cambio, si la densidad es mayor a la óptima entonces tendremos: menor rendimiento, acame (plantas más altas y más delgadas), mazorcas más pequeñas, plantas sub-desarrolladas, plantas sin mazorca y mayor competencia por recursos (agua y nutrientes).

Consideraciones para elegir la densidad adecuada para el maíz

La densidad envuelve muchos factores que pueden generar mayores o menores rendimientos, además de un diferente manejo. La cantidad de plantas que se puede tener sin disminuir el rendimiento es afectada tanto por las características del suelo, clima, genética de la semilla, así como la disponibilidad de nutrientes y agua. La competencia entre las plantas puede reducir el rendimiento, por lo que se debe considerar los siguientes elementos para definir la densidad optima:

Captación de luz. El área foliar y la captación de luz incide directamente sobre el crecimiento de la planta, así como el crecimiento de las malezas. Una baja densidad favorece el crecimiento de malezas, mientras que una densidad de siembra alta impide el crecimiento de las malas hierbas pero también el desarrollo adecuado de las plantas.

Disponibilidad de agua. No es lo mismo contar con una fuente de abastecimiento continuo de agua para riego, que depender del agua de lluvia. En el primer caso, el agua no resulta una limitante para la cantidad de plantas a establecer, mientras que si se desea establecer un cultivo de maíz de temporal, la precipitación definirá la cantidad de plantas a sembrar (densidad bajas ayudan a disminuir la demanda hídrica).

Disponibilidad de nutrientes. En un cultivo de alto rendimiento de maíz resulta beneficioso tener altas densidades que respondan a una alta disponibilidad de agua y nutrientes (macronutrientes y micronutrientes), pero si se establecen bajas densidades en suelos con alta disponibilidad de nutrientes se desperdician insumos y la producción tiene menor rentabilidad. La aplicación de cantidades inferiores de nutrientes a los requeridos por la planta impacta negativamente sobre la cobertura vegetativa (cantidad de biomasa producida) y la capacidad reproductiva (reducción de la efectividad de polinización); en este caso la característica más afectada es el llenado y madurez de granos, causado porque al tener mayor competencia en la distribución de asimilados, la planta determina un menor crecimiento durante un estado crítico como la floración y un menor número posible de granos.

Estructura. La arquitectura de la planta (arquetipo) puede definir en gran medida la densidad de siembra, puesto que conociendo las características de crecimiento de las plantas se indagará el área que puede cubrir y con ello acercar o alejar el distanciamiento ente plantas e hileras al momento de la siembra. En caso de tener hojas horizontales y abundantes, la densidad tiende a bajar para aprovechar el espacio pues la planta lo demandará para su crecimiento. En caso contrario, plantas con hojas erectas se pueden establecer a densidades más altas y con ello tener un distanciamiento menor entre plantas e hileras. Con cada material, las casas semilleras otorgan una densidad óptima aproximada pero puede ser modificada con base en experiencias del productor.

 

Cuadro 1. Densidades de siembra a 76 cm de distancia entre surcos.

Fuente: Delgado, 2017.

Distancia entre semillas (m)

Semillas/metro

Densidad (plantas/ha)

0.22

4.5

59,211

0.20

5.0

65,789

0.18

5.5

72,368

0.17

6.0

78,974

0.15

6.5

85,526

0.14

7.0

92,105

0.13

8.0

105,263

0.11

9.0

118,421

 

Conclusiones

La competencia en los campos de maíz se da entre las plantas del mismo surco, ya que con el arreglo común de siembra se tiene mayor proximidad con la planta en la misma línea de siembra que con la de la fila adyacente. Al modificar esto (Cuadro 1) se puede llegar a cambiar la densidad sin afectar labores mecánicas aunque también se puede acortar la distancia para tener surcos angostos con lo que se genera una distribución más uniforme y se sabe que genera mejores rendimientos.

Cita correcta de este artículo:

INTAGRI. 2018. Densidad de Siembra en el Cultivo de Maíz. Serie Cereales Núm. 38. Artículos Técnicos de INTAGRI. México. 4 p.

Literatura consultada

  • Delgado, R.J. 2016. Curso sobre Fisiología y Fenología del Maíz. Intagri. Gto., México.
  • Cirilo, G.A. 2004. Manejo de la Densidad y Distancia entre Surcos en Maíz: Rendimiento del Cultivo de Maíz. IDIA XXI 4(6):128-133.

 

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Comentarios

Anónimo comentó:
Publicado: 2018-02-08 09:02:39

Estimados muy buenos días

Que rendimientos están alcanzando en su localidad? Y cual su costo de producción por hectárea ($)

Atentamente

Carlos Zavaleta Salvatierra

Trujillo-Peru


alvaro_bonilla comentó:
Publicado: 2018-02-08 14:40:55

Estimado Carlos... Los rendimientos en México son muy variables, existiendo reportes desde 2 t/ha hasta 25 t/ha. Tal diversidad de rendimientos también va acompañada de costos de producción igualmente variables que pueden ir desde 4 mil pesos mexicanos hasta 25 o 30 mil pesos mexicanos por hectárea. 


Saludos hasta Perú.