Manejo Biorracional de Plagas


El manejo biorracional de plagas está referido al manejo inteligente y efectivo de estos organismos, empleando todas las herramientas disponibles que son efectivas y compatibles entre sí, pero sobre todo con un impacto mínimo al medio ambiente y al ser humano (ver más). Los productos que se emplean para el manejo de las plagas de manera biorracional son aquellos de origen natural, biológicos o de síntesis química que tengan bajo impacto ambiental. Es importante destacar que poco más del 38 % de los productores no realiza ninguna aplicación biorracional sobre sus terrenos, lo cual significa un problema desde el punto de vista ambiental y de inocuidad.  Actualmente el mercado exige productos sin residuos de pesticidas, dando como resultado que el manejo biorracional se vuelva una estrategia vital para el éxito de las explotaciones agrícolas. El manejo biorracional es apto para implementarse en cualquier cultivo y sistema de producción.

Elementos para implementar el manejo biorracional

Cultivo. Conocer primero el cultivo (hortaliza, cereal, frutal, industrial), sobre todo su ciclo (floración, amarre de fruto, días a cosecha). También es indispensable saber la época en la que se espera cosechar.

Historial de plagas. Se deben conocer las principales plagas y riesgos de plagas de la zona mediante el uso de registros o historiales de la misma explotación agrícola o de explotaciones vecinas.

Condiciones ambientales. Es necesario conocerlas mediante registros de estaciones meteorológicas, lo cual nos dará un panorama sobre las épocas del año de mayor riesgo de incidencia de alguna plaga. Estas condiciones también deben estar constantemente monitoreadas, ya que influyen directamente en la presencia de las plagas.

Pimientos inocuos en el mercado

Figura 1. Para poder ofrecer productos inocuos es necesario comenzar a emplear productos biorracionales para el control de plagas, que a su vez garanticen el menor impacto ambiental.

Fuente: Intagri, 2004.

 

Capacitación del personal. Las personas que se tienen dentro de una explotación, especialmente quienes están relacionadas con la cuestión fitosanitaria, deben estar capacitadas en la identificación de plagas. Esto permitirá detectar focos iniciales de las plagas e incluso de enfermedades, permitiendo actuar de forma oportuna. Es indispensable que esta capacitación en el caso de trabajadores de campo, sea con un lenguaje práctico sin rebuscar tecnicismos.

Monitoreo de plagas. Esta es una herramienta indispensable para cualquier sistema agrícola. Un monitoreo bien estructurado permitirá detectar oportunamente a las distintas plagas y con ello se evitará daños en los cultivos y gastos en las aplicaciones, disminuyendo costos de producción.

Biología y ecología de las plagas

Existe una gran diversidad de plagas, por lo que es necesario identificar el grupo al que pertenecen (chupadores, raspadores, áfidos, etc.) y la especie en específico. Los ciclos de cada una las especies son distintos en su duración y la época del año en el que se presentan.  Las plagas pasan por distintas etapas de desarrollo y crecimiento que pueden durar horas o semanas. Es importante saber bajo qué condiciones de temperatura ocurre su desarrollo, ya que de este factor climático dependerá si se alarga (temperaturas bajas) o se acortan (temperaturas altas) los ciclos de vida de cada uno de estos organismos. Algo que se tiene que resaltar es que no es lo mismo controlar una pupa o una larva, ni tampoco el control de una larva en su primer instar que el cuarto instar. Al identificar a cada una de las plagas es necesario conocer si se trata de algún insecto vector que pueda transmitir algún virus o fitoplasma como es el caso de mosquita blanca o trips, y de ellas saber el tiempo y efectividad para la transmisión.  

Conocer y entender los hábitos de cada una de las plagas permite establecer de forma más eficaz el lugar de muestreo. El muestreo puede hacerse en las hojas superiores, inferiores o del estrato medio, así como en flores abiertas y/o frutos. La frecuencia del muestreo estará determinada por la velocidad en el crecimiento de las poblaciones de la plaga, la cual a su vez estará determinada por su forma de reproducción y el ambiente. De manera general, el monitoreo se realiza mínimo semanalmente.

ciclo de vida del picudo de chile.

Figura 2. Conocer la biología de las plagas con base en las condiciones climáticas, ayudará a establecer estrategias en el manejo biorracional.

Fuente: Intagri, 2017; adaptado de Damián, 2016.

Prevención

Está relacionada con la capacitación de operarios, trabajadores y técnicos. De la misma manera se debe tener control en el acceso a personas ajenas y de los mismos trabajadores, además de tener ciertas políticas en los colores de vestimenta. Antes del inicio de un ciclo se debe limpiar, desinfectar y preparar el terreno o invernadero antes de trasplantar y/o sembrar el cultivo. En el caso de invernaderos se necesitan desinfectar adicionalmente plásticos y estructuras metálicas. Algo de suma importancia es el análisis de suelo, que permita saber su estado sanitario para iniciar de manera libre el cultivo o establecer estrategias para minimizar riegos en la aparición de plagas. Las trampas pueden servir como una forma de control, pero su tarea principal es la de monitorear la presencia e intensidad de una plaga. Su distribución es por toda el área que ocupa el cultivo, sobre todo en las orillas. Para el caso de estadíos inmaduros de algunas plagas el monitoreo se realiza sobre la planta de la parte media hacia abajo.

Productos biorracionales y modos de acción

Una vez que se detecta e identifica la plaga se selecciona el método de control y los productos a utilizar. Los productos deben ser elegidos con base a su disponibilidad, plaga objetivo, compatibilidad con otros productos, entre otras características. Los productos deben cumplir con normas y registros sanitarios. Asimismo, estos productos deben contar adicionalmente con certificaciones (una certificación orgánica, por ejemplo) y un respaldo técnico por parte del distribuidor o fabricante.

Aceites. Eficaces en el control de ácaros e insectos de cuerpo blando. Aunque no está totalmente esclarecido, existen dos teorías sobre su modo de acción: 1) congestión de orificios o espiráculos, causando la muerte por sofocación; y 2) repelencia por irritación en el cuerpo de los insectos y la formación de una barrera sobre la superficie de las hojas.      En huevecillos bloquea el intercambio de gases, evitando su eclosión. Asimismo, retienen partículas virales que los insectos vectores llevan en su estilete y potencializan insecticidas convencionales. Suelen ser tóxicos en épocas de alta temperatura o sequía, y pueden causar quemaduras en hojas y partes tiernas de las hojas.  La mayoría de los aceites comerciales son derivados de petróleo. Estos aceites son sometidos a un proceso de refinamiento donde se quitan elementos tóxicos para las plantas y se añaden emulsionantes. Los aceites vegetales (obtenidos de semillas de algodón, canola, soya entre otros), suelen ser menos eficaces que aquellos derivados de petróleo. Los aceites ya comerciales se diluyen en agua a una concentración del 3 %.

Extractos vegetales. Son registrados para una gran diversidad de usos debido a que no dejan

Certificaciones orgánicas y registro sanitario

Figura 3. Los productos que se emplean deben contar con un registro sanitario y de preferencia con algún tipo de certificación.

Fuente: Intagri, 2017.

residuos perjudiciales en los alimentos. Son compuestos que suelen degradarse rápidamente por acción de la luz solar y el aire. La efectividad de cada uno dependerá de la materia prima y de la concentración a la que sean formulados. Los principales extractos se enlistan a continuación:

  • Azadiractina. Es el principal componente insecticida que se extrae de las semillas del árbol de neem. Este compuesto tiene acción residual y actúa como repelente. También interfiere con el crecimiento, alimentación, reproducción, ovoposición y la fertilidad de una gran cantidad de insectos y ácaros. Los extractos del neem tienen baja toxicidad para el humano.
  • Aceites esenciales. No son realmente aceites, en su mayoría son líquidos volátiles que no son aceitosos al tacto. Algunos de estos aceites provienen del anís, canela, geranio, eucalipto, menta, mostaza, romero, tomillo y salvia. Son empleados en el control de insectos y ácaros.
  • Extracto de chile. Empleado para repeler a las plagas de los cultivos. El principal componente del extracto es la capsicina, la cual es resistente al calor y luz solar. Los productos comerciales vienen mezclados con ceras y/o extractos de otras plantas.
  • Extracto de ajo. Empleado como repelente, que además tiene acción bactericida y fungicida. Este extracto contiene compuestos azufrados que sobreexcitan el sistema nervioso de los insectos y ácaros, produciéndoles desorientación y repelencia. Puede enmascarar las feromonas que producen los insectos, además de potencializar insecticidas convencionales.
  • D-Limonene. Compuesto principal del aceite extraído de las cascara de frutas cítricas.  Tiene acción residual y es eficaz contra ácaros, hormigas y otros insectos. Afecta el sistema nervioso, pero su toxicidad no afecta al ser humano.
  • Piretrinas. Las piretrinas se extraen del crisantemo y no son residuales porque la luz solar y el aire las degradan en cuestión de horas. Son altamente tóxicas y repelentes para muchas de las plagas que afectan a los cultivos, actuando por contacto o ingestión. Afectan el sistema nervioso y causan una parálisis inmediata. Asimismo, son muy tóxicas para aves, reptiles y peces. Puede causar irritaciones o alergias en el humano. Recomendable para el control de lepidópteros, vectores de virus y hemípteros.
  • Rotenona. Se extrae de algunas leguminosas tropicales. Actúa vía estomacal, por lo que es necesario que las plagas la ingieran para tener efecto. Eficaz contra insectos y ácaros, inhibe la respiración celular.
  • Sabadilla. Obtenida de lirios. Causa parálisis muscular en los insectos, al igual que otros compuestos, no es residual.

Jabones. Han sido usados ya por muchos años al igual que los aceites para el control de plagas.  No se tiene claramente establecido su modo de acción. Una teoría establece que los jabones causan la muerte por deshidratación. El agua corporal se pierde por el deterioro de la estructura y permeabilidad de las membranas celulares. Una segunda teoría menciona que los jabones, al igual que los aceites, obstruyen los espiráculos y por consecuencia causan la sofocación. Los estados inmaduros de insectos, así como insectos de cuerpo blando (áfidos, mosca blanca, chinches harinosas, entre otros) son más vulnerables a la acción de los jabones que los de cuerpo duro. La mezcla de jabones con aceites aumenta su eficacia contra insectos de cuerpo duro. La aspersión de los jabones necesariamente tiene que cubrir el cuerpo de los insectos. Los jabones al secarse pierden su efecto sobre las plagas, por lo que se deben aplicar en la mañana o tarde y de preferencia antes de la floración. Antes de usarlos deben probarse en algunas hojas o plantas para comprobar la concentración a la que no hacen daño (fitotoxicidad). Son más susceptibles a algún daño por los jabones: plantas sometidas a sequía, plantas jóvenes, esquejes o brotes.  

Microbiales. Contienen como ingrediente activo bacterias, hongos, nematodos, protozoarios o virus. También se incluyen insecticidas derivados de sustancias producidas por microorganismos. Suelen ser específicos para las plagas y por lo tanto, tienen un riesgo menor para los humanos o animales. Su deterioro es rápido por la sequía, calor o rayos UV. Los principales productos microbiales se comentan en el listado siguiente:

  • Abamectina. Este compuesto es producido por la bacteria Streptomyces avermitilis. Es eficaz contra insectos y ácaros. Afecta el sistema nervioso causando parálisis. Suele degradarse rápidamente cuando entra en contacto con el suelo.

Bacillus thuringiensis. Existen distintas cepas de esta bacteria, las cuales son específicas para ciertos insectos. Suele actuar mediante ingestión sobre larvas de lepidópteros, mosquitos o escarabajos. Esta bacteria produce una toxina que agujera el estómago de los insectos. Dicha toxina es inocua para el humano, ya que se activa únicamente con las condiciones que existen en el estómago de los insectos. Los compuestos comerciales con esta bacteria contienen esporas y toxinas.

 
Modo de acción de Bacillus thuringiensis

Figura 4. Modo de acción de Bacillus thuringiensis: 1.  La  larva ingiere el Bt; 2.  Los Cry Toxina se disocian en el intestino  en  un pH  alcalino; 3.  Se libera la Protoxina de los  cristales disociados; 4.  La Protoxina se “activa” por medio de enzimas proteolíticas en el intestino; 5.   La -endotoxina se activa  y asocia  a receptores en células del  intestino; 6.  Las toxinas destruyen la pared del intestino medio; 7.  El sistema digestivo se paraliza, el insecto deja de alimentarse; y 8.  Sobreviene la muerte por shock osmótico, septicemia, o inanición.

Fuente: Velasco, 2017.

 
  • Beauveria bassiana. Infecta y mata moscas blancas, áfidos y otros insectos. Los productos comerciales que contienen este hongo traen esporas, que al asperjarse se adhieren a la superficie de los insectos, donde comienza su proceso de penetración, infección y producción de toxinas. En mosca blanca después de 24 a 48 horas se produce la muerte.  Su eficacia se incrementa si se aplican en los primeros focos de plagas. Generalmente tarda 7 días en matar a insectos de cuerpo duro.
  • Metarhizium anisopliae. Hongo que infecta muchas clases de insectos pero se usa principalmente para el control de termitas y plagas de lepidópteros.
  • Nematodos. Las especies más utilizadas pertenecen al género Steinernema y Heterorhabditis. Las especies de Steinernema entran al insecto por los espiráculos, mientras que las de Heterorhabditis lo hacen a través del exoesqueleto y espiráculos. Una vez dentro del organismo plaga se reproducen y vacían una bacteria simbiótica (Xenorhabdus luminescens) en la sangre de los insectos, la cual se encarga de matar a los insectos. Deben aplicarse en ambientes húmedos y protegidos, ya que se desecan fácilmente por el viento. Las plagas del suelo son las más afectadas por estos organismos.
  • Paecilomyces fumoroseus. Los productos comerciales que contienen este hongo se aplican al follaje para el control de ácaros, áfidos, mosca blanca y trips. Suele penetrar la cutícula del insecto y crecer hasta causarle la muerte.
  • Spinosad. Toxina producida por la bacteria Saccharopolyspora spinosa. Efectiva para el control de hormigas, ácaros e insectos que se alimentan del follaje. Su acción ocurre mediante la excitación del sistema nervioso.
  • Virus. La luz UV los desactiva rápidamente. Se usan para el control de larvas en los cultivos, y la mayoría de estos virus pertenecen a la familia de los báculovirus.

Minerales

  • Azufre. Eficaz contra ácaros y trips. Su acción insecticida está relacionada con su interferencia en la respiración celular que causa parálisis. Antes de usarlo se debe hacer una prueba  en algunas plantas u hojas para comprobar que la concentración no causará daño alguno. El azufre no debe emplearse en lugares donde se haya asperjado aceites, pues puede causar daños a las plantas.
  • Caolín. Eficaz contra insectos chupadores y masticadores. Aplicado disuelto en agua para formar una capa fina sobre el follaje que repele a los insectos. Su efecto de repelencia es gracias a las partículas de polvo, las cuales irritan el cuerpo de los insectos. También esta capa de caolín evita la ovoposición y alimentación de los insectos.  No debe mezclarse con azufre.
  • Tierra de diatomeas. Empleada para el control de ácaros y otros insectos. La acción insecticida de la tierra de diatomeas se debe al efecto abrasivo y absorbente de sus partículas. Por un lado, los filos de las diatomeas abren el cuerpo del insecto y causa que los líquidos corporales salgan sin control. Por otra parte, el polvo fino es absorbente y deseca a las plagas cuando están en contacto. Algunos insecticidas comerciales vienen en mezcla con piretrinas.

Reguladores de crecimiento. Son compuestos sintéticos similares a la hormona juvenil que controla las mudas de algunas plagas. Al entrar en contacto estos compuestos, causan un crecimiento anormal y evitan que los insectos lleguen a la etapa adulta. Un efecto secundario es que al no llegar a su etapa adulta, no se reproducen y baja la población. Los inhibidores de la síntesis de quitina también se clasifican dentro de este grupo. Los insectos afectados por la inhibición de quitina no pueden producir exoesqueleto nuevo y mueren. Algunos productos son diflubenzuron, hexaflumuron y lufenuron.

Feromonas. Son sustancias químicas que emiten los insectos para provocar una respuesta a otros insectos. Las feromonas son empleadas en trampas para detectar y realizar capturas masivas de insectos. Las feromonas sexuales se utilizan para causar confusión a los machos y reducir su reproducción. Estas feromonas son específicas para las plagas e inofensivas para el ser humano.

Cita correcta de este artículo

INTAGRI. 2017. Control Biorracional de Plagas. Serie Agricultura Orgánica Núm. 10. Artículos Técnicos de INTAGRI. México. 7 p.

Fuentes consultadas

  • Velasco, J. L. 2017. Manejo Biorracional de Plagas. 2º Diplomado Internacional de Protección de Cultivos. Intagri-Universidad de Almería. Gto., México.
  • O’Farrill, N. H. 2010. Insecticidas Biorracionales. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. 7 p.

Redes Sociales:

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Anónimo comentó:
Publicado: 2017-09-20 11:04:55

Buenas noches, estoy en Colombia, en Santander y les doy las gracias por compartir la información, me ayuda muchísimo para compartirla con mis alumnos.

Anónimo comentó:
Publicado: 2017-11-02 16:51:14

Excelente articulo....Ayuda para enriquecer mas los conocimientos...Gracias por publicar...!!!!


alvaro_bonilla comentó:
Publicado: 2017-11-02 16:52:21

Muchas gracias por sus comentarios, esperamos que continúen siendo de utilidad para sus labores profesionales. 

Saludos.