El Cultivo de la Berenjena


Autor: Equipo Editorial INTAGRI

La berenjena (Solanum melongena L.) pertenece a la familia Solanaceae, cuyo origen se encuentra en India, Birmania y China. La parte comestible de la planta de berenjena es el fruto, pero antes de descubrir su uso culinario se empleaba como remedio medicinal para quemaduras y problemas de la piel por su alto contenido de vitamina E. Es un alimento que se considera pobre en calorías y ligero, además se considera laxativo, diurético, estimulante de la secreción biliar y que facilita la digestión y la reducción del colesterol en la sangre. Es una de las hortalizas con mayor actividad antioxidante, por su alto contenido de polifenoles y otros compuestos. La berenjena puede consumirse frita, asada, hervida, cocida al vapor, al horno, rellena o en postres. 

Descripción de la planta

La berenjena es una planta plurianual, cultivada como anual. En lugares donde las condiciones son favorables puede rebrotar y mantenerse más de un año, pero su producción y calidad de frutos es menor. Es una planta que tiene un crecimiento lento y de crecimiento indeterminado, llegando a alcanzar de 2 a 3 m de altura en campo abierto y hasta 4 m bajo invernadero.

Raíz. La berenjena posee un sistema radical potente, desarrollado y profundo. Su tallo es erecto o rígido, espinoso, ramificado y lignificado.

Tallo. El tallo de la planta es semileñoso, cilíndrico, verde o violáceo, vellosos, rígido, erecto y de crecimiento indeterminado, con entrenudos cortos.

Variedades de berenjena cultivadas.

Figura 1. El fruto de berenjena es la parte comestible de la planta y presenta una gran diversidad de formas, colores y tamaños.

Foto: El huerto urbano.

Hojas. Las hojas son de gran tamaño (30 cm de largo y de 10-15 cm de ancho), con bordes lobulados de textura terciopelada, vellosas en el envés, peciolo largo y algunas variedades presentan espinas en la nervadura central, peciolo y en el cáliz de la flor. Las hojas están dispuestas en la planta de forma alterna y de sus axilas emergen los brotes de la planta.

Flor. Las primeras flores aparecen cuando el tallo principal se bifurca y en las axilas de las hojas. Las flores pueden aparecer solitarias o agrupadas, donde puede aparecer una flor principal acompañada de una o varias secundarias en forma de ramillete. La flor principal da lugar a un fruto de buen tamaño comercial y las secundarias o no cuajan o dan lugar a frutos de menor tamaño; por lo que se aconseja eliminarlos. Las flores son hermafroditas, con cinco o más pétalos de color violeta e incluso blanco en variedades que dan frutos de color blanco.

Fruto. El fruto es una baya que tiene diversas formas (cilíndrica, ovoide o casi esférica) y colores (violeta, negro, morado, amarillo, verde, blanco o blanco jaspeado) según sea la variedad. La pulpa es carnosa de color amarilla, blanca o verde, que se vuelve de color pardo al oxidarse por su contacto con el aire. Las semillas que contiene el fruto son pequeñas (2 mm), aplastadas y de color parduzco o marrón. Los tamaños del fruto son variables y pueden ir desde los 2 cm hasta los 30 cm, dependiendo de la variedad.

Requerimientos edafoclimáticos

Temperatura. La berenjena es la solanácea más exigente en temperatura, con una temperatura optima nocturna entre 18 y 22 °C, mientras que en el día requiere de 22 a 26 °C. Para el periodo de floración y cuaje de frutos se aconseja tener temperaturas de entre 20 a 30 °C. Temperaturas por debajo de los 11 o 12 °C pueden provocar la caída de las flores y la deformación o caída de frutos. Periodos prolongados por encima de 35 °C ocasionan que el polen de la flor no sea viable, lo que impide su fertilización y la formación de frutos. Es sensible a heladas por debajo de los 0 °C y soporta bien las altas temperaturas, siempre y cuando exista una humedad adecuada, llegando a tolerar hasta 40 a 45 °C.

Humedad relativa. La planta de berenjena se desarrolla bien a niveles de humedad relativa entre el 50 y 65 %. Es importante evitar valores demasiado elevados (>80 %) por su sensibilidad a enfermedades como Botrytis, incluso si se mantienen por mucho tiempo estos niveles se puede provocar amarillamiento, floración deficiente, caída de flores, falta de cuaje en la planta, frutos deformes y disminución del crecimiento. Efectos similares se producen cuando la humedad es relativamente baja.

Luz y fotoperiodo. Se considera una planta de alta demanda lumínica, que requiere de 10 a 12 horas de luz. Una baja luminosidad puede provocar malformación de hojas y flores, incluso caída de estas últimas.

Suelo. Se adapta a diferentes tipos de suelo por su potente sistema radical, pero se recomienda establecer en suelos ricos en materia orgánica, profundos (>0.6 m), bien drenados y con texturas que vayan de franca a arenosa. La berenjena se adapta a un amplio rango de pH, que va de 5.5 a 8.0; además de considerarse medianamente tolerante a la salinidad y dependiendo de la variedad puede soportar una salinidad de entre 2.5 y 4.5 dS/m.

Establecimiento y labores culturales

Preparación del terreno. Antes del establecimiento del cultivo se recomienda acondicionar el suelo con un subsolador o arado y posteriormente un paso de rastra. De igual forma es aconsejable nivelar el terreno para evitar problemas de encharcamiento. Una vez realizadas estas labores se procede a realizar los surcos y a colocar el acolchado, en el caso de que se quiera contar con él.

Colocación de acolchado plástico para cultivo de berenjena

Figura 2. Colocación de acolchado plástico.

Foto: Meza y colaboradores.

Establecimiento y densidad de plantación. Se recomienda realizar el trasplante de plántulas con dos hojas verdaderas, que ocurre después de 1.5 a 2 meses después de la siembra en charolas en el vivero. Para el establecimiento de la plantación a campo abierto hay diversos sistemas, algunos autores sugieren una densidad de 1 a 1.1 plantas por metro cuadrado, con un marco de plantación que puede ir de 1.2 a 2 m entre hileras y 0.5 a 0.75 m entre plantas. Por otro lado, otros autores recomiendan establecer 4 a 5 plantas por metro cuadrado con distanciamientos de 0.7 a 0.8 m entre hileras y de 0.3 a 0.4 m entre plantas.

La densidad de plantación de la berenjena bajo invernadero depende del número de brazos o ramas principales que se manejen por planta. Cuando se planea manejar de 3 a 4 tallos o ramas principales por planta, el distanciamiento entre plantas puede ir de 0.5 a 0.75 m entre plantas y de 1.5 a 2 m entre hileras; en cambio, si se manejan plantas a 2 tallos o ramas principales el distanciamiento entre plantas puede ser de 0.5 m y 1 m entre hileras, que nos da una densidad de 2 plantas por metro cuadrado.

Control de malezas. Se pueden emplear acolchados plásticos en los surcos para evitar la emergencia de malezas y ayudar en mejorar la temperatura de la raíz. En caso de tener emergencia de malezas, estas se pueden controlar de forma manual.

Poda. En campo abierto, varios estudios han reportado que no hay diferencia productiva significativa entre llevar a cabo o no las podas en el cultivo de berenjena. En el caso de realizarse, se limita a eliminarse los brotes axilares de la base del tallo hasta la primera bifurcación. No obstante, en cultivos bajo invernadero, suele apreciarse esta práctica porque mejora la aireación, disminuye el riesgo en la incidencia de enfermedades y plagas, facilita las labores culturales, posibilita estrechar el marco de plantación, mayor precocidad en la maduración de los frutos y mejor calidad del mismo.

En invernadero la berenjena se conduce con 2 a 4 tallos o ramas principales. La poda se inicia a los 45 a 50 días después del trasplante, eliminando todas las brotaciones laterales que crecen en la base del tallo y se quitan hojas y brotes del tallo hasta la primera bifurcación, después se conducen los dos tallos que parten de la cruz o bifurcación hasta una segunda bifurcación, donde se obtendrán las 4 ramas o tallos principales. Una vez que se tienen las ramas principales se eliminan brotes y hojas hasta la segunda bifurcación. A partir de la segunda bifurcación se dejan de 4 a 5 ramas secundarias por rama o tallo principal, que se pinzaran cuando tengan de 1 a 2 frutos cuajados, dejando dos hojas por encima del último fruto.

Deshoje y aclareo de flores y frutos. A pesar de que con la poda se eliminan algunas hojas, por su tamaño se vuelve necesario eliminar algunas más al interior de la planta y hojas bajas para mejorar la aireación. De las 3 a 5 flores que se forman en ramillete, solo una (flor principal) da lugar a un fruto comercial; por lo que se vuelve necesario eliminar el resto de flores. También es conveniente eliminar frutos que se encuentren dañados o deformes.

Entutorado. Su objetivo es mantener a la planta erguida y lograr una mayor calidad de los frutos al mejorar la eficacia de los tratamientos fitosanitarios, reducir la incidencia de enfermedades por una mejor aireación, facilitar la recolección de frutos y mejorar la luminosidad al interior de las plantas. En campo abierto se realiza colocando cuerdas o rafias pareadas a los costados de la planta en forma horizontal y con algunos puntos de unión, empleando varillas estacas en los extremos de los surcos para sujetarlos. Posteriormente, para evitar rotura de ramas, se tutoran mediante la colocación de dos estacas o varillas en forma de V invertida a las cuales se va sujetando rafia o cuerdas a los costados de forma longitudinal cada 20 o 30 cm. Bajo cubierta o invernadero, el entutorado se realiza en sistema holandés; el cual consiste en colocar una rafia por tallo en forma vertical, que se va enredando conforme crece el tallo.  

Riegos

Se puede considerar como un cultivo con altas necesidades de riego. Para cultivo a campo abierto, se recomienda dar un buen riego al momento de la plantación y el segundo 10 días después, coincidiendo con una posible replantación de marras. Posteriormente se aconseja por lo menos un riego más hasta el cuaje de frutos, después de esto los requerimientos de agua son más altos y la carencia de ella puede ocasionar una parada en el crecimiento del fruto y aceleración en su maduración, que puede provocar frutos pequeños y con características organolépticas indeseadas (estoposidad, sabor amargo y picante). La cantidad de agua para cultivos a campo abierto, dependerá de las condiciones climáticas durante el ciclo, donde se pueden emplear desde 1000 a 5000 m3 de agua por hectárea. Bajo invernadero las necesidades de riego tras la plantación deben oscilar entre 1.5 a 2 L/m2 diariamente hasta por 8 a 10 días, bajando la cantidad de agua los siguientes 7 a 10 días a la mitad o a regar un día sí y otro no. Pasado ese tiempo, se riega cada 2 a 3 días de 4 a 5 L/m2 hasta el cuajado de los primeros frutos. A medida que se incrementa el número de frutos en desarrollo el suministro de agua varía de 4 a 9 L/m2, cada dos o tres días, incluso diario, según el tipo de suelo y condiciones climáticas.

Cultivo de berenjena con tutoreo holandés

Figura 3. Cultivo de berenjena entutorado en sistema holandés.

Foto: Elena Sánchez.

Nutrición del cultivo

Análisis de suelo. Cuando el cultivo se establece en suelo, es conveniente realizar este análisis antes de la preparación del terreno, para conocer la fertilidad del suelo y realizar las enmiendas que sean necesarias. También es conveniente que a lo largo del ciclo se realicen de tres a cinco análisis del extracto saturado para conocer la evolución de los nutrimentos en el suelo.

Análisis de agua. Se realiza junto con el análisis de agua para conocer el contenido de iones, que nos permita determinar la conveniencia de su aplicación y también ayuda en la formulación de las soluciones nutritivas para cultivos en suelo o hidroponía.

Demanda de nutrimentos. La berenjena se considera una planta de alta demanda de nutrimentos. Se estima que requiere de 3.5 a 5.2 kg/t de nitrógeno, 1.5 a 2 kg/t de fósforo (P2O5), 5.4 a 6.7 kg/t de potasio (K2O) y de 0.5 a 0.9 kg/t de magnesio (MgO). El aporte de magnesio se recomienda cuando el suelo y el agua de riego son pobres en este elemento, dado que la berenjena es sensible a la carencia del mismo.  Para el cultivo de berenjena sin suelo se recomienda la solución nutritiva del Cuadro 1.

 

Cuadro 1. Solución nutritiva para cultivo sin suelo de berenjena.

Fuente: Navas et al., 2001.

Macroelementos

mMol/L

Microelementos

µMol/L

NO3-

10-12.5

Fe

30

H2PO4-

1.5

Mn

15

SO42-

1.5-2

Zn

4

NH4+

0.5

B

15

K+

7-8

Cu

0.5

Ca2+

4-5

Mo

0.5

Mg2+

1.5-2

 

 

 
 

Fertilización. Para determinar el programa de fertilización, tanto en suelo como hidroponía es indispensable contar con el análisis de agua, que nos ayude a conocer el aporte que tiene esta en cuanto a iones de nutrimentos esenciales y nocivos para el cultivo. A partir de esta información podemos formular las soluciones nutritivas tomando como base el Cuadro 1 para cultivos sin suelo. Para aprender a formular soluciones nutritivas está disponible el curso virtual: Preparación de la Solución Nutritiva para Hortalizas Bajo Cubierta. En el caso de cultivos en suelo, además del análisis de agua, es indispensable el análisis de suelo que nos ayude a determinar los niveles de nutrimentos en el suelo y con base en la demanda del cultivo se pueda determinar el programa de fertilización. Si desea aprender a formular programas de fertilización para berenjena y otros cultivos está disponible el curso virtual: Formulación de Programas de Fertilización de Cultivos.

Cosecha

Desde el trasplante a la cosecha de la berenjena trascurren entre 90 a 125 días. La cosecha debe realizarse antes de que las semillas empiecen a engrosar, es decir, antes de su madurez fisiológica. Al momento de su recolección el fruto debe presentar un aspecto brillante, color uniforme, ligero reblandecimiento justo debajo del cáliz y la pulpa presenta un color blanquecino, con un tamaño de 2/3 a 3/4 partes de su desarrollo máximo, manteniendo un peso medio de entre 250 a 300 g.

El tiempo entre cortes de fruta puede variar de 3 a 10 días y se recomienda realizarlos por las mañanas, sin humedad en los frutos. La cosecha debe realizarse de preferencia con tijeras, dejando al menos un centímetro de pedúnculo y colocándolos con separadores en las cajas para evitar golpes o roces entre ellos. Incluso en algunos lugares es aconsejable cubrir las cajas con polietileno para evitar la deshidratación de los frutos. Los rendimientos promedios en campo abierto van de 35 a 45 t/ha, aunque se pueden lograr hasta 100 t/ha. Bajo cubierta los rendimientos de berenjena se reportan de 70 a 120 t/ha.

Cita correcta de este artículo 

INTAGRI. 2021. El Cultivo de la Berenjena. Serie Hortalizas, Núm. 28. Artículos Técnicos de INTAGRI. México. 6 p.

Literatura consultada

  • Baixauli, S. C. 2017. Berenjena. En Maroto, B. J. V. y Baixauli, S. C. (coords.). Cultivos Hortícolas al Aire Libre. Cajamar Caja Rural. 509-533 p.
  • Camacho, F. F. s.f. El Cultivo de la Berenjena bajo Invernadero. Cooperativas Agraria- Agroseguros. 22 p.
  • González-Lavaut, J. A.; Montes de Oca-Rojas, Y.; Domínguez-Mesa, M. I. 2007. Breve Reseña de la Especie Solanum melongena L. Rev Cubana Plant Med., 12(3): Versión On-line.
  • Meza, S. A. A.; Ayala, A.; Buelvas, T. J. E.; Mestra, M. O. Y.; García, P. L. D. 2019. Fertirriego en la Producción Intensiva de Berenjena (Solanunm melongena). Servicio Nacional de Aprendizaje. Montería, Colombia. 32 p.
  • Navas, B. J. A.; López, R. M.; Ortiz, B. F.; Gil, S. C.; Lirola, P. J.; González, V. A.; Aguilar, P. M. I.; Fernández, F. M. 2001. Cultivos Hortícolas I (Técnicas de Cultivo). Junta de Andalucía. Sevilla, España. 183 p.
  • Pérez, N. K.; Arancibia, A. V.; Leiva, F. D.; Larrea, W. D. 2016. Agronomía del Cultivo de la Berenjena (Solanum melongena L.), en la Región de Atacama. INFORMATIVO, N° 54. 4 p.
  • Reche, M. J. s.f. Poda de Hortalizas en Invernadero (Berenjena, Pimiento y Tomate). Hojas Divulgadoras N° 2094. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, España. 32 p.
  • Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. 2018. Sinaloa, principal estado productor de berenjena. SIAP.
  • Valenzuela, C. J. L. 2003. El Cultivo de la Berenjena bajo Invernadero. En Camacho, F. F. (coord.). Técnicas de Producción en Cultivos Protegidos (Tomo 2 de 2). Caja Rural Intermediterránea, Cajamar. España. 569-587 p.

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