Veinticinco años de Horticultura Protegida en México, logros y desafíos


Introducción

Una revisión sobre la historia y geografía de los invernaderos con referencias a las técnicas de cultivo de más de 3,000 años, ha sido realizada por Enoch et al., (1999), destacando que en el siglo XVII los orangeries llegaron a estar de moda en Europa. El cultivo que comúnmente se producía en estos invernaderos, como su nombre lo indica era el naranjo. Tenían unas amplias ventanas de cristal en el lado sur, para permitir la entrada de luz hacia las plantas. Para calentarlos en invierno se usaban estufas. A partir de ahí comenzó una expansión de los invernaderos con paneles de cristal. A partir de 1737 se empezó a tener un gran interés por ahorrar energía en los invernaderos mediante el uso de cortinas, entre otros elementos. Se comenzó a cultivar con aporte de CO2, calor y nutrientes procedente de estiércol. La industrialización en el siglo XIX trajo un rápido desarrollo de la tecnología de invernaderos. Hacia principios de 1800, se inició el doble acristalamiento como aislante térmico. En el siglo XX se desarrolló una amplia información sobre calefacción, riego y fertilización en invernadero. En Holanda se desarrollaron gradualmente invernaderos para un mejor uso de los cultivos, hasta que en 1937 se construyó el invernadero Venlo a base de acero y cristal, el cual podía ser utilizado para diferentes cultivos. Es a partir de la Primera Guerra Mundial cuando aparecen los plásticos y con ellos su uso en la agricultura, tales como materiales a base de polietileno, poliestireno o PVC.

El hombre en su afán de proteger las plantas de las inclemencias del frio, recurrió al uso de los plásticos para evitar los daños o siniestros por frío y con los años se enfocó hacia la búsqueda de los ambientes más propicios para el desarrollo de los cultivos de interés económico. El hecho de tener que realizar una inversión adicional a la que venía llevando a cabo, hizo que los cultivos beneficiados de estas estrategias fueran aquellos de mayor valor, por lo que fueron las hortalizas las primeras beneficiarias de algún tipo de protección. Paralelamente buscó que estos cultivos de alto valor expresaran sus máximos potenciales de rendimiento, a fin de que pudieran pagar los gastos adicionales relacionados con la protección de los mismos. De esta manera se impulsó la conveniencia de mantener el suelo en las condiciones óptimas de humedad y nutrientes a fin de que las plantas absorbieran estos insumos de acuerdo a sus requerimientos y sin limitaciones aparentes. Los primeros en descubrir este último aspecto fueron los aztecas que inventaron las chinampas hace más de 1,000 años y que aún hoy en día subsisten en la región de Xochimilco, en el corazón de la ciudad de México. Las chinampas son una cierta forma de hidroponía pues existe una disponibilidad ilimitada de agua para ser utilizada por los cultivos. Los nutrientes son aportados de esta solución nutritiva mediante la descomposición de la materia orgánica que se deposita en estos sistemas.

La horticultura protegida con plástico en una forma rústica, se impulsó en España en los años 50s y 60s, en la región de Almería, cuando los parrales que se utilizaban para la producción de vid recibieron un plástico en la parte superior, generando una especie de invernadero muy rústico. Cuando los productores se dieron cuenta de que este sistema no solo podría servir para la vid sino para cualquier cultivo, empezaron a producir cultivos hortícolas, con amplios beneficios en la producción. Paralelamente, se desarrolló el enarenado que consistía en depositar una capa de estiércol a una dosis de unas 50 ton/ha y encima se depositaba una capa de 20 a 30 cm de arena y con sistema de riego por goteo se aplicaban soluciones nutritivas para nutrir a los cultivos. En España estas formas de producción iniciaron su crecimiento en los 70s y 80s, y hoy en día el sur de España, concretamente en la región de  Almería, se estima una superficie conjunta de más de 30,000 has, la más grande del mundo en forma compacta. 

Los inicios de la Horticultura Protegida en México

Los primeros invernaderos en México se instalaron al inicio de la década de los 90s, cuyo gráfico de crecimiento se observa en la figura 1, en donde se aprecia el crecimiento vigoroso de estas estructuras. En este sentido este crecimiento se explica por varias razones fundamentales: los favorables climas de México, el reducido costo de mano de obra, los acuerdos comerciales con Estados Unidos y Canadá, y la cercanía terrestre a un mercado de amplia demanda y valor (Castellanos, 2009).

horticultura-en-mexico

Cuadro 1. Crecimiento anual de la horticultura protegida en México, incluidas las casas sombra. Datos actualizados a diciembre de 2015.

Las primeras estructuras que se establecieron en México a inicios de los 90s, fueron estructuras de cristal, importadas directamente de Holanda. Los vendedores de estos proyectos decían que para que estos funcionaran también en México, debíamos de traer al Grower (Director de producción) holandés. En un principio se hizo de esta manera, realizando inversiones cuantiosas con costos que superaban los 100 dólares por m2 de instalación, y con un salario considerable hacia los Growers. En muchos casos estos Growers no tenían formación agronómica y eran por lo general asistentes de algunos invernaderos que aceptaban el reto de venirse a vivir a México. Los resultados de los primeros proyectos en muchos casos fueron un fracaso debido al desconocimiento de las condiciones climáticas de México, estableciendo invernaderos de cristal en sitios de alta radiación solar, que generaban temperaturas excesivamente calientes al interior del invernadero, o en regiones muy frías, que requería niveles de calefacción prohibitivos por sus altos costos. Por otro lado, se sustituyeron medios de cultivo como la lana de roca y la turba negra por sus sustratos como el tezontle, la fibra de coco, o la perlita. El primer gran problema de este tipo de tecnología fueron los muy elevados costos de inversión, de tal manera que, si el inversionista no disponía de sus propios fondos, el endeudarse con sumas cuantiosas de dinero y a altas tasas de interés, lo ponían en un grave riesgo, ya que podían generarse fallas en la producción, por el alto costo de la curva de aprendizaje del Grower o incluso por situaciones imprevistas en el mercado o por desconocimiento del inversionista. Estas iniciativas sobrevivieron unos cuantos años, puesto que estos invernaderos habían sido diseñados para climas inclementes como los que se generaban en Holanda y con fuertes nevadas, que requerían necesariamente de la estructura de metal, con un cristal reforzado. Poco a poco los productores se dieron cuenta que no eran necesarias esas costosas estructuras y podían disponer de invernaderos de plástico, que aun siendo de alta tecnología, podían operar perfectamente con mucho menores costos de producción, reduciéndolos a un precio que iba de los 120 dólares/m2 a solo 45 dólares/m2 y contando con generadores de agua caliente y CO2.

Las inversiones en regiones no aptas para la horticultura protegida.

En sus inicios, cuando los responsables del desarrollo de la agricultura en las diversas regiones de México voltearon hacia Almería, España y vieron el milagro de desarrollo económico de los invernaderos, quisieron copiar el modelo e importarlo a todas las regiones de México. Este fue un grave error, pues el sur de España tiene sus propias características que consisten en: un clima apropiado que permite instalaciones de muy bajo costo, una radiación solar muy aceptable, un mercado relativamente cercano al norte de Europa, y apoyos de gobierno tanto en créditos sin intereses como en un ambicioso programa de investigación y transferencia tecnológica. Estas condiciones hicieron posible lo que hoy se conoce como el Milagro de Almería. En México, por el contrario, existe una enorme diversidad de climas desde el trópico húmedo hasta las zonas templadas frías, y en estos dos extremos la horticultura protegida es prácticamente prohibitiva. En el trópico húmedo por las altas temperaturas y humedades relativas que se generan y en las regiones templadas frías por el alto costo de la calefacción. A pesar de ello el gobierno financió proyectos en estos ambientes extremosos, con un rotundo fracaso y fue la propia naturaleza la que estableció los polos de desarrollo donde fue más rentable producir.

Las regiones más aptas para el desarrollo de esta industria.

Un error común es intentar establecer proyectos de horticultura protegida en cualquier tipo de clima abusando del término “protegida”. Regiones  ubicadas  muy  al  norte  o  muy  al sur  del  continente implican  que durante el invierno la cantidad de radiación  puede ser  tan pequeña  que los niveles de  producción sean muy  limitados  o bien  requerir  radiación artificial que

Cuadro 2. Radiación mínima requerida en el día, para no perder rendimiento en tres cultivos dentro y fuera del invernadero.

Cultivo

Dentro

Fuera

----------MJ m-2 dia-1------------

Tomate

10

14

Pimiento

12

17

Pepino

9

13

consume  grandes  cantidades  de  energía.  En  el  cuadro  2  se  presenta  la  radiación  mínima recomendada para producir rentablemente en los cultivos de tomate, pimiento y pepino al interior y al exterior del invernadero. Se estima que < 7 Mj m-2 dia-1, son demasiado bajas, de 8 a 14 se consideran limitantes, de 15 a 23 se consideran optimas y > 23 Mj m-2 dia-1 se consideran elevados, por el alto calor que puede generar en el invernadero, sin embargo, esto último se puede resolver mediante el encalado del techo del invernadero en los meses de elevada radiación solar.

 

Cuadro 3. Radiación solar acumulada en el día, para los 12 meses del año, expresada en MJ/m2/día, en Holanda, Almería y en México (Azul, insuficiente; amarillo, limitada; verde, ideal; rojo, excesivo).

 Meses

Holanda

Almería

México

 Enero

2

9

15

 Febrero

7

13

19

 Marzo

8

15

21

 Abril

15

20

24

 Mayo

18

25

24

 Junio

20

27

23

 Julio

18

27

22

 Agosto

16

25

21

 Septiembre

13

18

20

 Octubre

6

13

19

 Noviembre

3

9

16

 Diciembre

2

8

1

Así, en el cuadro 3 se puede apreciar que México representa condiciones ideales en comparación con España y mucho mejores que Holanda, para aprovechar la valiosísima radiación que nos regala la naturaleza en estas latitudes. Por otro lado, a fin de estimar que tan viable es una región para la producción hortícola protegida desde el punto de vista climático, se ha propuesto que regiones con <15 oC de temperatura media mensual requieren de inversión en calefacción, de 15 a 22 oC se considera óptima para esta industria, de 23 a 27  oC se requiere realizar algún tipo de enfriamiento como el encalado o algún tipo de ventilación, mientras que temperaturas medias mensuales >27 oC, son demasiado calientes para producir en estas condiciones, aun con encalado. En los cuadros 4 y 5 se presenta el potencial que tendrían varias regiones de Sudamérica de acuerdo a las temperaturas medias mensuales que se ha reportado para definir el potencial de desarrollo de la horticultura protegida desde el punto de vista climático.

La alta tecnología tiene mucha más viabilidad en climas fríos que cálidos, sin embargo, hay que tomar en cuenta la inversión que habrá que realizar en calefacción. En resumen, hay que ubicar las mejores regiones desde el punto de vista térmico pues finalmente serán las que tengan ventajas en competitividad después del desarrollo a través de los años de la industria de la horticultura protegida. No atender esta recomendación puede llegar a ser muy costoso como ha ocurrido en algunas regiones de México.

 

 

 

Cuadro 4. Temperaturas medias mensuales en varias regiones de américa del sur y lo propicio que serían durante cada mes para la producción hortícola protegida (Verde, ideal; amarillo, muy caliente; rojo excesivamente caliente; y azul requiere calefacción).

 Mes

COSTA RICA

COLOMBIA

VENEZUELA

CHILE

 

San José

Bogotá

Medellín

Caracas

Maracaibo

Santiago

Arica

Concepción

Ene

18

12

22

21

27

21

23

16

Feb

19

13

22

22

27

20

23

16

Mar

20

13

22

23

28

18

22

15

Abr

21

13

22

23

28

15

20

12

May

21

13

22

24

28

11

18

11

Jun

21

13

22

23

29

8

17

10

Jul

20

12

22

23

29

8

16

9

Ago

20

12

22

23

30

10

16

10

Sep

21

13

22

23

28

11

17

10

Oct

20

13

21

23

28

14

18

12

Nov

20

13

21

23

28

17

20

13

Dic

18

12

21

22

27

19

21

16

 

 

Cuadro 5. Temperaturas medias mensuales en varias regiones del Ecuador, y lo propicio que serían durante cada mes para la producción hortícola protegida (Verde, ideal; amarillo, muy caliente; rojo, excesivamente caliente; y azul, requiere calefacción).

Mes

Iquitos

Quito

Portoviejo

Guayaquil

Loja

Ibarra

  Enero

32

13

26

27

17

16

  Febrero

32

13

26

27

17

16

  Marzo

32

13

29

27

17

16

  Abril

31

13

26

27

17

17

  Mayo

31

13

26

26

17

16

  Junio

30

13

25

25

16

16

  Julio

31

13

24

24

16

16

  Agosto

32

14

24

24

16

16

  Septiembre

32

13

24

25

16

16

  Octubre

32

14

24

25

17

17

  Noviembre

32

13

25

25

17

16

  Diciembre

32

13

25

26

17

16

 

La escala de producción.

En un principio el gobierno empezó a apoyar invernaderos con superficies desde 500 m2, lo cual fue otro grave error, pues las escalas de producción son las que determinan la viabilidad de estos proyectos. Pronto se aprendió que superficies pequeñas con bajos volúmenes de producción no permiten una producción rentable y con el tiempo se demostró que superficies menores 0. 25 has, no eran rentables y de preferencia proyectos superiores a una hectárea eran los que tenían viabilidad, siempre y cuando se asociaran con otros proyectos hasta completar una superficie mínima de 5 hectáreas, que hicieron posible el establecimiento de una sala de empaque y toda la operación integrada de producción cosecha y empaque hasta el inicio de la cadena de frio y la carga del tráiler para la exportación.

Los tipos de estructuras.

Siguiendo el aprendizaje de España los productores se dieron cuenta de que no tenían que utilizar cuantiosas inversiones y obtener los elevados rendimientos que sugerían los holandeses de 80 kg m-2 para tomate o 25 kg por m2 para pimiento. Finalmente, lo importante era lograr un bajo costo de producción por kilogramo, más que un presuntuoso alto rendimiento, a muy elevado costo de producción por cada kilogramo de fruta, y así surgieron entonces las famosas casas sombras en aquellas regiones de invierno benigno, ausentes de precipitación pluvial en esa época del año, y con temperaturas mínimas que nunca llegaran al punto de congelamiento. En estas circunstancias se ubica la región noroeste de México donde ocurrió un crecimiento brutal en este tipo de estructuras con costos de solo 5 a 8 dólares por m2 en comparación con los costos de 120 a 150 dólares por m2 que sugerían los  holandeses con invernaderos de cristal. Posteriormente en regiones de invierno no tan benigno proliferaron los invernaderos tipo multitúnel con una diversidad de estructuras, incluidos el diente de sierra, multitúnel asimétrico, multitúnel simétrico o de ojiva, multicapilla asimétrico, multicapilla simétrico y otros más.

Para clasificar los niveles tecnológicos en la horticultura en México se utilizan tres términos: baja tecnología, tecnología intermedia y alta tecnología. Se entiende por baja tecnología los proyectos que consisten en estructuras que soportan una carga baja y que por lo tanto resultan económicas, la cubierta es esencialmente malla antiáfidos, es decir que es capaz de impedir el paso de la mosquita blanca y la paratrioza, insectos transmisores de virus y fitoplasmas. En estas estructuras es posible conseguir rendimientos de tomate de 10 a 20 kg por m2 y solo se usan durante los meses de baja o nula precipitación y de temperatura apropiada. La tecnología intermedia está conformada por invernaderos tipo multitúnel. Estos invernaderos disponen de un cierto tipo de automatización apertura y cierre de cortinas, control automático de los riegos y cuya producción puede ser en suelo o en sustrato. Este tipo de estructuras proliferan en regiones donde pueden ocurrir temperaturas por debajo del punto de congelamiento algunas veces durante el invierno, por lo que pueden requerir calefacción puntual por cortos periodos de tiempo a fin de evitar daños en el cultivo o bien con el propósito de utilizar épocas de altos precios de la hortaliza en los cuales es rentable calentar el invernadero.

En estas estructuras se pueden conseguir rendimientos desde 15 hasta 40 kg por m2 aunque predominan los rendimientos de 20 a 30 kg por m2.  Las instalaciones de alta tecnología consisten en invernaderos que originalmente eran de cristal, sin embargo, hoy en día la inmensa mayoría de la alta tecnología está conformada por proyectos con cubierta de plástico con doble pared, de gran altura, que constan también de generadores de agua caliente y CO2 y que se consideran de alto control climático, totalmente automatizados, en los cuales se habla de rendimientos de 50 a 80 kg por m2. En estos invernaderos el 100% utiliza sustrato ya sea de lana de roca, turba o perlita y cuenta con un sistema perfectamente automatizado para controlar el riego bajo recirculación de la solución nutritiva, controlando también la temperatura, la humedad relativa y en ocasiones hasta la radiación solar. Estas estructuras tienen un costo que va de los 100 a los 150 dólares por m2. Hoy en día las únicas empresas que utilizan este tipo de estructuras son aquellas que fueron instaladas hace más de veinte años o bien las que están perfectamente integradas y comercializan directamente en el mercado destino, solo esto les permite ser rentables pues los precios de venta son tan favorables que pueden producir con altos costos.

Inocuidad

Un tema extremadamente importante en la horticultura protegida es el tema de inocuidad, pues la mayor parte de estos proyectos están enfocados hacia la exportación por lo que la inocuidad viene a ser un aspecto de gran trascendencia. Es vital tener la certificación nacional o internacional necesaria a fin de garantizar la exportación de productos inocuos en cuanto a patógenos humanos o residuos de pesticidas, de lo contrario se impedirá su ingreso a los países destino, pues puede provocar un grave problema de inocuidad y daños a la salud a una o varias personas, incluso podría provocar el cierre de fronteras para la exportación de estos productos, lo que pone en riesgo la economía del producto mismo en todo el país.

La capacitación de técnicos

El primer problema al que se enfrentó México al iniciar los proyectos de horticultura protegida fue a la escasez de técnicos capacitados, lo cual generó una gran cantidad de fracasos con costosas repercusiones en todo el país, durante la primera década. En este sentido nuestra organización INTAGRI, realizó una labor fundamental capacitando a especialistas en horticultura protegida a partir del año 2001, estableciendo un programa internacional de capacitación en colaboración con la Universidad de Almería, formando técnicos especialistas en horticultura protegida desde México hasta Argentina. INTAGRI ha formado más de 1500 especialistas en horticultura protegida y actualmente imparte el Máster en Hortofruticultura, en línea y cuyo título lo otorga la Universidad de Almería. Este Máster incluye 3 diplomados: Horticultura protegida, Protección Vegetal y Fertirrigación. A la fecha la Universidad de Almería e INTAGRI han formado más de 50 Masters en esta especialidad de varios países de América Latina, y el cual se ofrece permanentemente en línea: www.intagri.com.

Investigación y desarrollo

El desarrollo de la horticultura protegida requiere de un vigoroso programa de investigación, soportado por el gobierno, que permita la solución de los problemas de protección vegetal, manejo del clima, manejo del riego, elección de genotipos, injerto, manejo de la planta etc. Esto permitirá la adecuada relación entre el desarrollo de esta actividad y la solución de los problemas tecnológicos que se van presentando en el día a día. Solo así es posible que esta industria prospere y crezca exitosamente en el país donde se establezca.

¿Producir en suelo o en sustrato?

En sus inicios México importó la tecnología de Horticultura protegida de Holanda en cuyo paquete ya venía la producción en sustrato, sin embargo producir en sustrato a solución perdida puede ser excesivamente costoso por el desperdicio de fertilizantes y agua, motivo por el cual a través de los años ocurrió en México que la horticultura protegida más rentable fuera aquella que se produjo en suelo en condiciones de tecnología baja e intermedia, sin embargo producir en suelo implica una capacitación que para aquellos que han pasado ya por la tecnología de la Fertirrigación se les facilita mucho. La producción en suelo genera un gran ahorro y si se sabe manejar y combinar con la biofumigación, sin duda alguna tiene un potencial incluso mejor que en sustrato.

El injerto en hortalizas

El daño a la capa de ozono generado por el abuso en el uso de bromuro de metilo obligó a todos los países del mundo a establecer el Protocolo de Montreal en el cual se comprometían todos los países a eliminar el uso de bromuro de metilo y todos aquellos gases generados por la industria que provocan la destrucción de la capa de ozono. La fumigación con este gas se venía llevando a cabo en cultivos de tomate, pimiento, pepino, melón sandía berenjena y fresa. Al menos para los cultivos de solanáceas y cucurbitáceas es posible utilizar el injerto como estrategia para plantar en suelos infestados con Fusarium que generan pudrición de la raíz pero que en los patrones resistentes este fenómeno no se presenta. De igual manera, existen porta injertos tolerantes a nematodos que también ayudan a resolver este problema. Hoy, en México prácticamente la totalidad de la horticultura protegida de alta tecnología de tomate es injertada y probablemente de un 30 a un 50% de la horticultura de tecnología intermedia también es injertada lo que ha permitido eliminar el uso de bromuro de metilo y aumentar las producciones, plantando en suelos donde era muy complicado producir rentablemente. INTAGRI fue la institución que introdujo en México la tecnología del injerto en el año de 2005, como estrategia para para evitar daños por fusarium y reducir el daño por nematodos. Posteriormente, gracias al proyecto financiado por ONUDI y SEMARNAT, y el cual fue dirigido en México por el Dr. Francisco Camacho Ferre, de la Universidad de Almería, esta tecnología se extendió por todo el país y hoy en día se injertan millones de plantas de tomate, melón, sandía, y más recientemente se está iniciando el injerto en pimiento, con resultados muy interesantes, pues ya se han generado portainjertos que le confieren mayor vigor a la planta y tolerancia a enfermedades radiculares, portainjertos que anteriormente no se habían conseguido.

La biofumigación como estrategia de desinfección del suelo

INTAGRI introdujo en México en el año 2006 la tecnología de la biofumigación aprovechando la experiencia del sur de España en esta técnica. Esta tecnología consiste en aplicar un desecho orgánico fresco tal como estiércol o residuos de cualquier cultivo en un suelo cubierto con una película de polietileno y mantenido húmedo en un invernadero semicerrado durante los meses de mayor radiación solar. En estas condiciones la temperatura de la superficie del suelo puede llegar hasta 70°centígrados, lo que permite erradicar patógenos como Clavibacter michiganensis responsable del cáncer bacteriano en tomate y prácticamente la totalidad de los patógenos del suelo, así como reducir las poblaciones de nematodos del suelo y eliminar las semillas de malezas. Por otro lado, la rápida descomposición (en un periodo de 4 a 6 semanas) de estos desechos orgánicos genera una rápida liberación de nutrientes y una mejora radical en las propiedades físicas del mismo, generando la recuperación total en un plazo muy corto de la fertilidad del suelo y generando también un ahorro en el uso de fertilizantes, evitando con ello, el uso de la fumigación con bromuro de metilo en el manejo de la nutrición del cultivo. La investigación y la transferencia tecnológica permitieron en México darnos cuenta que no podíamos importar tecnología sin el correspondiente proceso de “tropicalización” es decir adaptarla a las propias condiciones donde se va a llevar a cabo, así por ejemplo durante el inicio de la horticultura protegida se aplicaron soluciones nutritivas competas como si fuera hidroponía y esto generó la salinización de los suelos y el enorme desperdicio de los fertilizantes, teniendo que lavar el suelo y eliminar los costosos fertilizantes del mismo por haber abusado de ellos. Con el tiempo nos dimos cuenta de que había que reducir sustancialmente la concentración de nutrientes en las soluciones nutritivas cuando se producía en suelo.

Cultivos a plantar

Es muy tentador pensar que se puede plantar cualquier cultivo en horticultura protegida y algunos productores plantaron cultivos como chiles que podían ser plantados sin ningún problema en condiciones de campo abierto y que era imposible competir en costos de producción con estas condiciones. Finalmente aprendimos que solo tres cultivos tenían cabida en la horticultura protegida por su alto valor: tomate, pimiento y pepino, sin descartar cultivos como la berenjena, la fresa o incluso el arándano que son cultivos de alto valor también.

La comercialización, el mayor de los retos

La clave para la alta rentabilidad en horticultura protegida es integrar la producción y la comercialización, sin embargo esta última ha sido tomada mayoritariamente por comercializadores de Holanda, Estados Unidos e Israel y son estos quienes se llevan las utilidades del esfuerzo de los productores; por ello es vital que el primer tema en mente de un inversionista o de cualquier proyecto con apoyo de gobierno, enfocado a la horticultura protegida, debe contemplar con toda claridad a quien se le va a vender y que precio se pacta por el producto, estableciendo acuerdos de largo plazo, de lo contrario se corre el riesgo de fracasar si solo se concentra en la producción.

La horticultura orgánica

Hoy en día existe un nicho de mercado interesante para consumidores de productos orgánicos, es decir de productos que no utilicen fertilizantes químicos ni pesticidas. A pesar de que los fertilizantes son inocuos, más no así los pesticidas, ambos fueron tratados por igual por aquellos que impulsaron el concepto de la agricultura orgánica. Cualquier proyecto de agricultura implica un mayor nivel de riesgo por el alto grado de dificultad de controlar plagas y enfermedades y por otro lado un mayor nivel de costos por la prohibición de utilizar fertilizantes químicos que en realidad son inocuos para el humano y que representan costos mucho menores de producción. Por lo anterior, es importante establecer el plan de negocios tomando en cuenta los precios de venta y los costos reales de producción así como también valorando los riesgos que esto significa, sin embargo hay nichos de mercados para productos especiales en donde la horticultura protegida puede ser una inversión muy interesante. 

Bibliografía Citada

Enoch H.Z.; Enoch Y. 1999. The history and geography of the greenhouse. En: Ecosystems of the world, Greenhouse Ecosystems. Capítulo I, 1-15. Ed Elseiver, 432 pp.

Castellanos, J.Z. y C. Borbón. 2009. Panorama de la Horticultura Protegida en México. p.  1-18. En: J.Z. Castellanos (Ed.) Manual de Producción de Tomate en Invernadero. INTAGRI. México.

Cita correcta del documento:

Castellanos, J. Z.; Camacho, F. F. 2016. Veinticinco Años de Horticultura Protegida en México. Trabajo presentado en: XXI Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Quito, Ecuador.

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