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Requerimientos de Clima y Suelo para el Cultivo de la Papa


Requerimientos de Clima y Suelo para el

Cultivo de la Papa

La papa (Solanum tuberosum L.) es una de las hortalizas mayormente extendidas en el mundo, siendo cultivada en más de 100 países.  A lo largo de los últimos 400 años, la papa ha sido de los principales alimentos que han permitido mitigar la hambruna después de distintos conflictos bélicos y económicos. Es predominantemente un cultivo de clima templado, aunque se puede cultivar en clima subtropical y tropical. Existen diversos factores que afectan la producción del cultivo de la papa, pero se debe procurar tener un manejo adecuado de ellos para poder alcanzar altos rendimientos. Previamente al establecimiento del cultivo es necesario conocer los requerimientos edafoclimáticos, ya que con ello se podrá elegir la variedad que mejor se adapte a las condiciones particulares del lugar donde se desea cultivar.

 

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Figura 1. La papa es un cultivo muy extendido en el mundo, el cual ha mitigado en muchas partes del mundo el hambre. Foto: Kushcheva.

 

Temperatura. Para el cultivo de la papa, la mayor limitante son las temperaturas, ya que si son inferiores a 10 °C y superiores a 30 °C afectan irreversiblemente el desarrollo del cultivo, mientras que la temperatura óptima para una mejor producción va de 17 a 23 °C. Por ese motivo, la papa se siembra a principios de la primavera en zonas templadas y a finales de invierno en las regiones más calurosas.  En los lugares de clima tropical cálido se siembra durante los meses más frescos del año. La papa es considerada una planta termoperiódica, es decir, necesita una variación de las temperaturas entre el día y la noche. Dicha variación debe ser entre 10 a 25 ºC en el aire. La temperatura del suelo adecuada para el desarrollo de tubérculos debe ser de 10 a 16 ºC durante la noche y de 16 a 22 ºC en el día. Cuando la oscilación de estas temperaturas es menor a las especificadas anteriormente, se ve afectado el crecimiento y tuberización de la papa.

Cuadro 1. Requerimientos de temperatura en el cultivo de papa de acuerdo a su etapa de desarrollo.

Fuente: Rubio et al., 2000.

Etapa

Temperatura

En el ambiente

Dos semanas después de la siembra

13 ºC

Desarrollo foliar

12 a 14 ºC

Elongación de tallo y floración

18 ºC

Formación de tubérculos

16 a 20 ºC

En el suelo

Emergencia y crecimiento foliar

21 a 24 ºC

Formación de tubérculos

15 a 24 ºC

Las temperaturas bajas de los suelos durante el crecimiento vegetativo del cultivo, disminuyen el crecimiento y desarrollo de raíces, además de la asimilación de nutrientes, especialmente el fósforo. Por otro lado, las altas temperaturas aceleran el desarrollo  de la planta y su envejecimiento, sobre todo en variedades de maduración temprana.

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Figura 2. Los suelos para papa deben tener una textura liviana, que permita el desarrollo de los tubérculos y que facilite la cosecha. Foto: Barro.

 

 

Suelos. La papa puede crecer en la mayoría de los suelos, aunque son recomendables suelos con poca resistencia al crecimiento de los tubérculos. Los mejores suelos son los francos, franco-arenosos, franco-limosos y franco-arcillosos, con buen drenaje y ventilación, que además facilitan la cosecha. Sin embargo, se pueden alcanzar altas producciones en suelos con textura arcillosa al aplicar materia orgánica y regulando las frecuencias de riego. Suelos con una profundidad efectiva mayor 50 cm, son necesarios para permitir el libre crecimiento de estolones y tubérculos de la planta. El cultivo tiene un adecuado desarrollo en un rango de pH de 5.0 a 7.0. Los suelos salinos, alcalinos o compactados provocan trastornos en el desarrollo y producción de la papa. Es recomendable tener suelos con una densidad aparente de 1.20 g/cm3, contenido de materia orgánica mayor a 3.5 % y una conductividad eléctrica menor a 4 dS/m.

 

Pendiente del terreno. La pendiente tiene una relación muy estrecha con la retención y captación de agua, además de la profundidad del suelo y acceso de maquinaria. Para una buena productividad del cultivo se recomienda una pendiente de 0.0 a 4.0 %, pendientes mayores a 4.1 % ocasionan que disminuya la producción del tubérculo.  Una manera de manejar las fuertes pendientes es mediante el surcado en curvas a nivel o mediante terrazas.

Altitud. La altitud puede variar, pues el cultivo se desarrolla bien desde alturas mínimas de 460 hasta los 3,000 msnm, pero la altitud ideal para un buen desarrollo se encuentra desde los 1,500 a 2,500 msnm, claro está que bajo estas condiciones se da la mejor producción de la papa.

Vientos. Los vientos tienen que ser moderados, con velocidades no mayores a 20 km/h, ya que las plantas de papa pueden sufrir daños y reducciones en su rendimiento.

Agua. Los requerimientos hídricos varían entre los 600 a 1000 milímetros por ciclo de producción, lo cual dependerá de las condiciones de temperatura, capacidad de almacenamiento del suelo y de la variedad. Las mayores demandas existen en las etapas de germinación y crecimiento de los tubérculos, por lo que es necesario efectuar algunos riegos secundarios en los períodos más críticos del cultivo, cuando no se presenta precipitación. Las etapas finales del desarrollo del cultivo son las más

susceptibles a la deficiencia de agua, en las cuales se puede reducir el rendimiento considerablemente en relación a si esta deficiencia ocurre en etapas iniciales.

Luz. Después de la emergencia del tubérculo, el cultivo requiere bastante luminosidad. Además, la luminosidad de las plantas afecta directamente en los procesos fotosintéticos, dando origen a una serie de reacciones secundarias entre las que intervienen agua y CO2, los cuales ayudan a la formación de los diferentes tipos de azúcares, que a su vez forman parte de los tubérculos. La cantidad de luz necesaria varía según la temperatura, por lo que para una óptima producción, la papa requiere de periodos aproximadamente de 8 a 12 e incluso 16 horas de luminosidad (20,000 a 50,000 Lux) según la variedad cultivada. La cantidad de luz tiene gran influencia en la tuberización de la papa y duración del crecimiento vegetativo. Días cortos favorecen el inicio de la tuberización y acortan el ciclo vegetativo, en cambio días largos tienen el efecto inverso.

 

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Figura 3. La cantidad de luz que reciba la planta de papa, determina la velocidad de tuberización y la duración del crecimiento vegetativo.  Foto: Cardozo. 

 

Fuentes consultadas

-Rubio C., O. A.; Rangel, G. J.A; Flores, L. R.; Magallanes, G. J. V.; Díaz, H. C.; Zavala, Q. T. E.; Rivera, P. A.; Cadena, H. M.; Rocha, R. R.; Ortíz, T. C.; López, D. H.; Díaz, V.  M.; Paredes, T. A. 2000. Manual Para la Producción de Papa en las Sierras y Valles Altos del Centro de México. Libro Técnico No. 1. División Agrícola. INIFAP. México. 38 p.

-Román C., M.; Hurtado, G. 2002. Cultivo de la Papa. Guía Técnica. CENTA. San Salvador, El Salvador. 34 p.

-FAO. 2008. La Papa. El Año Internacional de la Papa. Secretaría del Año Internacional de la Papa. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Roma, Italia. 36 p.

Curso de Evaluación de la Fertilidad del Suelo para Formular Recomendaciones de Fertilización

Se prohíbe la reproducción total o parcial de este documento sin previa autorización de Intagri, S.C.

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