17 Consejos para Mejorar el Rendimiento de Maíz. Parte I


Autor: Equipo Editorial INTAGRI

El maíz es uno de los principales alimentos alrededor del mundo, tanto para la dieta humana como animal. Actualmente en México se tiene un rendimiento promedio de 8.8 t/ha de grano de maíz, en sistemas de producción que cuentan con riego. Sin embargo, es factible alcanzar un rendimiento promedio de 15 t/ha en México en 10 o 15 años; todo lo que se tiene que hacer es buscar o identificar lo que está frenando dicho promedio de rendimiento. A continuación encontrarán 17 consejos prácticos que podrán ayudar a incrementar el rendimiento de su cultivo de maíz:

1. Siembre hileras de plantas alternadas de dos híbridos, con dos o tres días de diferencia en la liberación del polen cuando sea posible.

Esta práctica permite extender el periodo de polinización, lo cual es muy importante si se llegan a tener incrementos en la temperatura. Es necesario que ambos híbridos tengan características similares en altura, madurez, tolerancia a enfermedades y tiempo a cosecha.

2. Utilice espacios más estrechos entre hileras de plantas o doble hilera.

Es más probable tener resultados empleando híbridos más pequeños o enanos, con hojas más erguidas, mayor tolerancia a las altas densidades, sequía y estrés en general. Reducir el espacio entre hileras de plantas permite incrementar la densidad de población, que muchas veces va acompañada con un incremento en el rendimiento. Con la reducción del espacio entre hileras se tiene un mejor aprovechamiento de la luz, mayor uniformidad en el espaciamiento entre plantas, menor competencia de las malezas con el cultivo y cierre temprano del dosel que sombrea el suelo. Estas ventajas ayudan a que las plantas de maíz intercepten más luz y nutrientes, además de tolerar más el estrés en general.

En la siembra a doble hilera, se colocan las dos hileras con una separación de entre 18 y 20 cm. La separación entre los centros de las dobles hileras es de 75 a 80 cm. Además de las mismas ventajas que las hileras estrechas ofrecen, las dobles hileras brindan otras ventajas como son: no tener grandes modificaciones en las aspersoras y cosechadoras, así como mayor precisión al colocar las semillas por las unidades de la sembradora, pues siembran la mitad de semillas por hectárea. Aunque existen diversos desafíos con la doble hilera (mantener el equipo funcionando correctamente en colinas, cosecha de maíz con acame, mantener las aspersoras fuera de las hileras y evitar que al cosechar vuelen las mazorcas fuera del cabezal de la cosechadora), los productores que la han empleado comentan que los beneficios compensan los desafíos.

Elote de maíz en la planta

Figura 1. El maíz es uno de los principales alimentos de la humanidad desde tiempos ancestrales.

Fuente: Intagri, 2018.

3. Utilice densidades de siembra variable

No se deben sembrar todos los híbridos bajo una misma densidad de siembra, es decir, debemos establecer una densidad de siembra de acuerdo con el híbrido que se ha seleccionado. Si es posible, también se tiene que variar la densidad de siembra para que coincida con los tipos de suelo. Ajustar la densidad de siembra permite manejar las áreas menos productivas y aprovechar al máximo las áreas más productivas. Al determinar la densidad de siembra se tiene que tomar en cuenta lo siguiente:

  1. De la densidad de siembra objetivo se debe considerar 5% más de semillas por las pérdidas que se tienen durante la siembra y germinación.
  2. Aumentar un 5% adicional de semillas por las condiciones adversas o extremas que puedan presentarse durante el cultivo.
  3. Las densidades de siembra son más bajas en condiciones de sequía permanente. En lugares secos, la densidad de siembra se tiene que basar en la respuesta de una población especifica del híbrido al nivel de rendimiento histórico del terreno.

Reducir el estrés hídrico del cultivo e igualar la competencia entre plantas es clave para calcular la población que soportará un terreno. En suelos livianos se recomienda establecer una densidad de siembra de 70,000 a 75,000 semillas por hectárea, mientras que en suelos más pesados la población de 85,000 a 90,000 semillas por hectárea maximizan los rendimientos y mantienen la presión de malezas al mínimo. Al sembrar la densidad correcta los problemas con la humedad, acame, enfermedades y malezas se minimizan mediante la competencia y el espaciamiento ideal entre plantas.

4. Aumente las densidades de siembra gradualmente

El rendimiento de maíz proviene del número de mazorcas por hectárea por el número de granos que tiene cada mazorca, que a su vez se multiplica por el peso del grano. De la afirmación anterior, podemos concluir que a mayor número de plantas, mayor número de mazorcas y por lo tanto mayor rendimiento. Si el propósito es incrementar las densidades de siembra, es preferible incrementarla gradualmente año con año hasta alcanzar la densidad deseada y no hacerlo de un ciclo a otro. También se debe conocer el terreno e híbrido que se planea establecer para determinar la mejor densidad de siembra. Para ello es importante solicitar al proveedor de semillas información sobre los híbridos de maíz que responden a diferentes densidades de siembra. Asimismo, se debe tomar el tiempo para experimentar en pequeñas parcelas el aumento de densidad de siembra a razón de 6,000 a 11,000 plantas por hectárea para obtener los datos de las diferencias de rendimientos. Independientemente de la densidad de siembra ideal, la cantidad de mazorcas por hectárea deberá mantenerse entre las 2500 y 3700 por arriba del número de plantas por hectárea. De no mantenerse este rango es posible que se deba a saltos o dobles (plantas que crecen juntas pueden ser estériles) al momento de la siembra relacionados a problemas con los equipos de siembra y/o la velocidad con la que se realiza la siembra. Los saltos también pueden deberse a una mala preparación del terreno o mala germinación.

5. Realice análisis de suelo de su terreno

Conocer la fertilidad del suelo a través de un análisis de laboratorio da certeza de las prácticas que deben realizarse previo al cultivo y es esencial para elaborar un programa de fertilización. La muestra de suelo que se envía al laboratorio debe tomarla una persona que conozca la metodología de muestreo. La época de muestreo debe ser la misma cada vez que se realice el muestreo de suelo para que los resultados obtenidos sean comparables. Aunque una muestra puede representar hasta 8 hectáreas, actualmente la tendencia es la de muestrear áreas más pequeñas para una mayor precisión.

Cuanto más desuniforme sea el terreno, más pequeñas serán las áreas que represente una muestra. Es recomendable extraer de 20 a 30 sub-muestras de diferentes puntos del área definida y posteriormente mezclarlas para generar una sola muestra compuesta. La muestra compuesta es la que se envía a laboratorio. En campos labrados la muestra deberá tomarse a 30 cm de profundidad. En terrenos con cero labranza es recomendable tomar muestras de 0 a 15 cm y de 15 a 30 cm de forma separada, pues factores como el pH suelen cambiar más rápido cerca de la superficie en estos sistemas de cultivo. En terrenos donde la fertilización se realizó en bandas se toman un mayor número de sub-muestras, comparado con terrenos donde se esparció en toda la superficie. Suelos ligeros o arenosos deben muestrearse con mayor frecuencia, por su menor capacidad en la retención de nutrimentos.

6. Compre una balanza electrónica

Es necesario adquirir una balanza para poder conocer el peso del grano. Generalmente se toman 250 granos y se pesan, luego se proyecta el número de granos que se necesitan para pesar 25.4 kg. El resultado debe estar entre 75,000 a 90,000 granos, lo cual indica que el peso del grano está en un rango normal. En el caso de necesitar más de 90,000 granos, se debe analizar por qué son más livianos y si hay algo que se pueda hacer al respecto. El peso del grano se determina, en gran medida, por el clima y/o la sanidad de la planta en la parte final del ciclo de desarrollo. Producir granos más pesados puede significar que se tenga que sembrar antes o sembrar híbridos más precoces e incluso realizar ambas cosas para evitar adversidades al final del ciclo de desarrollo del cultivo. Un indicador de que se ha alcanzado el máximo potencial de rendimiento está en revisar la punta de la mazorca. Si la mazorca es grande y los granos de la punta están llenos hasta el final, probablemente se hayan desperdiciado recursos. Por el contrario, si hay aproximadamente 2 cm de inclinación al final de la mazorca, la planta usó todos los recursos disponibles.

Muestreo del suelo con barrena

Figura 2. Un adecuado muestreo del suelo permitirá obtener resultados confiables del laboratorio.

Fuente: Intagri, 2004.

7. Evite errores en la fertilización

Uno de los problemas más comunes en el desarrollo y llenado de los granos es no tener el suficiente fertilizante en el momento y lugar adecuado. El maíz establece su máximo potencial de rendimiento desde la emergencia hasta la etapa V12 y cualquier insuficiencia de nutrimentos en este periodo reduce el potencial de rendimiento. Una buena nutrición temprana puede lograrse colocando la mezcla fertilizante al momento de sembrar 5 cm al costado de la semilla y a 5 cm de profundidad, principalmente con fósforo y potasio. El nutrimento al que debe ponerse especial atención es al nitrógeno, ya que su dinámica en los suelos y sensibilidad a las condiciones climáticas dificulta su estimación precisa. Actualmente existen estrategias que permiten controlar y proporcionar la cantidad de nitrógeno que requiere el cultivo de maíz para alcanzar su máximo potencial. Algunas opciones son:

Análisis de suelo. Se recomienda para conocer el nitrógeno disponible para las plantas. A partir de los resultados se pueden calcular las dosis de nitrógeno.

Exploración de campo. Es conveniente revisar las áreas donde se pudo estancar el agua. También se tiene que tener en cuenta que si las temperaturas son frías durante 10 días y el suelo se encuentra entre 12 a 15 °C se puede producir una pérdida de hasta el 25 % del nitrógeno aplicado.

Sensores ópticos. Los sensores miden el "verdor del cultivo" que se correlaciona con el contenido de clorofila de la planta, el cual ayuda a conocer el estado del nitrógeno en el cultivo de maíz.

Imágenes infrarrojas. Las imágenes infrarrojas de satélite o drones pueden detectar áreas con deficiencia de nitrógeno. Incluso la observación normal ayuda a detectar áreas que son más amarillas que otras.

Aplicación fraccionada del nitrógeno. Es la mejor manera de reducir las pérdidas de nitrógeno, pues permite ajustar las dosis en función de las variaciones climáticas y desarrollo del cultivo de maíz.

Rotación de cultivos. Aunque el maíz se puede sembrar de forma continua, se acepta ampliamente que existe una reducción del rendimiento comparado con el maíz rotado con otros cultivos; la cual se conoce como penalización continua en el rendimiento del maíz y está en el rango de 1 a 2 t/ha.

El azufre puede ser otra opción para maximizar los rendimientos del maíz, especialmente en suelos altamente erosionados y con poca materia orgánica. En suelos extremadamente bajos de materia orgánica, puede ser necesario aplicar en banda hasta 28 kg de azufre por hectárea. Sin embargo, las dosis de 11 a 16 kg por hectárea son generalmente lo suficientemente altas como para lograr respuestas rentables de cultivos en la mayoría de los suelos. Puede ser favorable aplicar azufre cuando existe gran cantidad de residuos de cosecha. Algunas fuentes de azufre que pueden emplearse son: sulfato de amonio, yeso, azufre elemental y/o tiosulfato de amonio.

8. Conozca sus híbridos antes de sembrar

Seleccionar el híbrido adecuado para su terreno es una de las decisiones más importantes para alcanzar los altos rendimientos. Algunos aspectos a tener en cuenta para seleccionar el híbrido son:

Tolerancia a estrés térmico e hídrico. Si son híbridos nuevos, es recomendable sembrar algunas parcelas y compararlos con los híbridos que han tenido un buen desempeño bajo estas condiciones de estrés.

Madurez del híbrido. Los híbridos de maíz con mayor potencial de rendimiento son los de “temporada completa”, denominados así porque su desarrollo completo coincide con la temporada de crecimiento. Al establecer el cultivo de maíz se recomienda sembrar 70 % con híbridos de temporada completa, 20 % de madurez media y 10 % de híbridos con una madurez temprana. Esto maximizará los rendimientos.

Respuesta al tipo de suelo. Es necesario preguntar al proveedor de semillas el desempeño de los híbridos bajo diferentes condiciones de suelo (textura, contenido de materia orgánica, pH, CIC, drenaje, entre otros) y los rendimientos potenciales.

Sistema de labranza. El sistema de labranza (cero, mínima o convencional) determina en gran parte los híbridos a sembrar, por ejemplo, en labranza cero deben tener buen vigor y tolerancia a enfermedades.

Distancia entre hileras. En caso de emplear hileras estrechas, se tiene que asegurar de que los híbridos tengan hojas posicionadas verticalmente y sean de porte más pequeño o enanos.

Cultivo anterior. Ciertos híbridos no se recomiendan sembrar después de un cultivo de maíz. Si necesita sembrar maíz después maíz, el híbrido debe tener buen vigor y tolerancia a enfermedades.

Cultivo de maíz a doble hilera.

Figura 3. Es indispensable conocer las características del híbrido antes de sembrarlo.

Fuente: Hilario Reyes, 2016.

Tolerancia a herbicidas. Es muy importante conocer el herbicida empleado en el cultivo anterior y el que se aplicará en el cultivo de maíz para revisar si el híbrido es resistente. Adicionalmente puede consultar con los productores vecinos para evitar el riesgo de deriva hacia o desde su dirección.

Resistencia a enfermedades. Si se conocen las enfermedades que prevalecen es más fácil y económico buscar híbridos con tolerancia a esos patógenos que usar fungicidas para controlar dichas enfermedades.

Resistencia a los insectos. Conocer a los insectos que son un problema en el cultivo permite seleccionar híbridos con características de resistencia incorporadas. Sin embargo, no es necesario invertir en híbridos con resistencia a los insectos que no son frecuentes en el lugar donde se establecerá el cultivo.

Características agronómicas. Se tiene que tener en cuenta el vigor de la plántula, altura de la planta y la mazorca, posición de la hojas, grados días de desarrollo para la liberación de polen y emergencia de estigmas, flexibilidad del pedúnculo y circunferencia de la mazorca, fuerza de la raíz y tallo, así como la relación rendimiento-humedad.

Desarrollo del pedúnculo de la mazorca. El desarrollo deficiente del pedúnculo bajo estrés puede causar una caída considerable de mazorcas en algunos híbridos.

Adaptabilidad del suelo Si los tipos de suelo son diferentes, se debe hacer coincidir a los híbridos, según sus características, con cada tipo de suelo en el terreno.

9. Aproveche al máximo sus mapas de rendimiento

Para que estas herramientas tengan un valor real, la información debe ser precisa. La recopilación de datos precisos comienza con una cuidadosa calibración del monitor de rendimiento. Por otra parte, existen muchos tipos de mapas que se pueden generar con los datos de cosecha. Uno de los más útiles es un mapa de rendimiento normalizado, que expresa los rendimientos como porcentaje del promedio del campo. Estos mapas son especialmente buenos para comparar varios años, además de que se pueden ver qué partes del campo rinden por encima del promedio y cuáles están por debajo del promedio.

Los mapas de rendimiento normalizados también son una buena manera de ver si el manejo está reduciendo la variabilidad del terreno. Los mapas de siembra, fumigación y fertilización; notas de exploración; estudios del suelo; mapas topográficos y de drenaje; registros meteorológicos y el conocimiento propio del campo ayudan a complementar los mapas de rendimiento y permiten entender y manejar la variabilidad del terreno. En áreas estables y de bajo rendimiento, por ejemplo, podría existir la oportunidad de corregir un problema como un drenaje deficiente o reducir los insumos y costos. Los informes de rendimiento ayudan a medir lo que está sucediendo en un área, pero no deben usarse como información para seleccionar a los híbridos del próximo ciclo.

Si quieres profundizar más en estos consejos y conocer consejos prácticos para lograr un alto rendimiento en tu cultivo de maíz, te recomendamos participar en el 2° Foro INTAGRI de Maíz de Alto Rendimiento el próximo 22 de abril, donde se reunirán expertos y productores de maíz de alto rendimiento. Mayores informes e inscripciones escriba aquí.

Cita correcta de este artículo 

INTAGRI. 2021. 17 Consejos para Mejorar el Rendimiento de Maíz. Parte I. Serie Cereales, Núm. 52. Artículos Técnicos de INTAGRI. México. 6 p.

Literatura consultada

  • Farm Progress. s.f. 17 Ways to Improve Corn Yield. Farm Progress. EE.UU. 25 p.
  • SIAP. 2020. Panorama Agroalimentario 2020. SIAP. México. 196 p.

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