Cultivo de Chile Habanero


Autor: Equipo Editorial INTAGRI

En años recientes la demanda de chile habanero (Capsicum chinense Jacq.) fresco y sus productos derivados ha crecido de forma importante en México y el mundo, debido en gran medida a las propiedades y múltiples usos que se han encontrado para los componentes químicos del chile que causan su picor, conocidos como capsaicinoides. La capsaicina es el principal capsaicinoide, estimula al sistema digestivo para generar apetito, tiene efecto antiinflamatorio y contra-irritante, se utiliza en la industria para elaborar medicamentos, ungüentos, pinturas, barnices, gases lacrimógenos, entre otros. Por las razones anteriores, en las últimas dos décadas el cultivo de chile habanero pasó de ser una hortaliza de traspatio a un cultivo de importancia económica. 

Características botánicas de la planta de chile habanero

El chile habanero es una planta que logra ciclos de cultivo de 15 a 18 meses de vida. Cuenta con una raíz pivotante y un sistema radical bien desarrollado, cuyo tamaño depende de la edad de la planta y las condiciones del suelo o sustrato donde se encuentre establecida. El tallo es grueso, erecto y generalmente tiene tendencia a formar tres tallos en la primera ramificación para después continuar bifurcándose. Las hojas son simples, lisas y alternas; mientras que sus flores son de color blanco, las cuales pueden encontrarse solas o en grupos de hasta seis flores por axila. En cuanto a los frutos, se presentan en promedio seis frutos por axila, con un tamaño de entre 2 y 6 cm; además de ser muy picantes y aromáticos. El color de los frutos es verde cuando son tiernos, pero al madurar pueden presentar colores anaranjados, amarillos, rojos, rosados o marrones.

Requerimientos climáticos del cultivo

Frutos de chile habanero maduros de color naranja

Figura 1. El chile habanero es considerado como el chile más picante en México por ser el que presenta los mayores niveles de picor o pungencia en unidades Scoville.

Foto: INTAGRI

El cultivo de chile habanero demanda para su cultivo una cantidad de agua relativamente alta de entre 550 a 700 mm, sobre todo durante las etapas de floración, fructificación y llenado de fruto. Requiere una humedad relativa entre 65 a 80 %. En cuanto a temperatura, se desarrolla en regiones con temperaturas promedios de entre 26 a 33 °C y con poca variación de las mismas entre el día y la noche. No tolera temperaturas inferiores a los 15 °C. El cultivo se adapta a diferentes condiciones de suelos, aunque prefiere los suelos profundos, de textura franca, con baja salinidad y un pH que oscile entre 6.5 a 7.

Establecimiento del cultivo

Preparación del terreno. El cultivo de chile habanero puede establecerse a campo abierto en suelo o bajo cubierta (casa sombra o invernadero) en suelo o sustrato. Independiente de si es a campo abierto o bajo cubierta, cuando el cultivo se establecerá en suelo, este deberá prepararse mediante un subsuelo y dos pasos de rastra. Posteriormente se procederá a realizar las camas de siembra a las distancias deseadas. Después se deberá instalar el sistema de riego y el acolchado plástico. Antes del trasplante, según sea el sistema de producción, el suelo se deberá humedecer los primeros 15 cm para que al momento de establecer las plántulas tengan humedad suficiente para reducir su estrés. En caso de establecer el cultivo en sustrato, este deberá saturarse de humedad.

Trasplante. En cualquiera de los sistemas de producción, se recomienda que el establecimiento del cultivo sea mediante trasplante. Una plántula lista para trasplante debe tener un buen vigor y una altura de entre 10 a 15 cm, con 3 o 4 pares de hojas verdaderas, lo cual se logra entre los 40 a 50 días después de la siembra. Se recomienda realizar el trasplante por la tarde para reducir el estrés en la planta.

Densidad de población. Bajo cubierta se puede establecer el cultivo a doble hilera, con separación entre hileras de 40 a 50 cm y entre plantas entre los 30 a 50 cm, consiguiendo densidades de 22,000 a 41,666 plantas por hectárea. A campo abierto se sugieren distanciamientos entre camas de 1.5 m y de 40 a 60 cm entre plantas para obtener densidades de entre 16,500 a 14,500 plantas por hectárea.

Manejo del cultivo

Poda y tutoreo. El cultivo de chile habanero puede ser conducido en sistemas de tutoreo tipo español o espaldera y en sistema holandés. En campo abierto y, generalmente, en casas sombra, se tutorea bajo sistema español o espaldera, que consiste en colocar estacas cada 2 metros, donde se colocan hilos en forma horizontal cada 20 a 25 cm para darle soporte a las plantas, evitando el contacto con el suelo. También se realiza una poda baja temprana por debajo de la primera horqueta o bifurcación, para evitar que la planta cuaje frutos muy pronto y se debilite. Bajo invernadero el cultivo se guía bajo un sistema holandés, donde se hace la poda baja temprana como se describió anteriormente y posteriormente se seleccionan los 3 mejores tallos, los cuales se tutoran mediante hilos de rafia, que se sujetan a la estructura del invernadero. A partir de los 3 tallos principales brotan tallos secundarios que se deben capar o despuntar después de 3 o 4 nudos productivos. Una vez que se cosechan estos tallos secundarios se procede a eliminarlos de la planta.

Otra labor que se lleva a cabo en invernadero con sistema de tutoreo tipo holandés es el bajado de la planta que se realiza cuando la planta está próxima a alcanzar el límite vertical del sistema de tutoreo y consiste en recostar una a una las plantas para que las cabezas de las plantas queden a una altura aproximadamente de 1.5 m. Para ciclos de cultivo de entre 15 a 18 meses se hace necesario realizar de 3 a 4 bajados de la planta.

Cultivo de chile habanero conducido en espaldera

Figura 2. Cultivo de chile habanero establecido en suelo, bajo cubierta y tutorado en sistema español o en espaldera.

Foto: INTAGRI

Control de malezas. El control de malezas se logra en gran medida con el acolchado plástico, las malezas que logran emerger del mismo acolchado y entre calles se eliminan de forma manual, con ayuda de un azadón o machete. Una alternativa para controlar malezas entre calles es el uso de herbicidas de contacto de forma dirigida, procurando que no entren en contacto con el cultivo.  Cuando se utiliza hidroponía bajo invernadero, muchas veces, se coloca malla “ground cover” en todo el suelo para evitar la emergencia de malezas. Este tipo de malla también ayuda a reducir el levantamiento de polvo.

Riego. El consumo de agua por el cultivo depende de factores como la zona en la que se encuentra el cultivo, la época de siembra, el suelo, la variedad y el método de riego. El agua debe manejarse con mucho cuidado, pues un exceso o escasez pueden reducir en gran medida el rendimiento del cultivo y también afectar la calidad de los frutos. En general, el cultivo de chile habanero demanda una buena humedad en la zona de raíces. Para el cálculo de las necesidades de riego en suelo, es recomendable hacerlo mediante el método del tanque evaporímetro tipo “A”, que considera la evapotranspiración de referencia y el coeficiente de cultivo (Kc). Para conocer la disponibilidad de humedad del suelo y determinar el momento del riego se sugiere instalar tensiómetros en grupos de 2, uno a 15 cm de profundidad y el otro a 30 cm. Las lecturas del tensiómetro deberán encontrarse entre los 5 a 30 kPa; valores superiores a los 30 kPa en el tensiómetro a 30 cm de profundidad indican que es necesario el riego en el cultivo. Los suelos arenosos requieren de riegos más frecuentes y ligeros, mientras que en suelos arcillosos o francos pueden ser más espaciados, con la finalidad de mantener la humedad en la planta.

En cultivos en hidroponía el riego se puede manejar bajo diferentes métodos como es el riego por radiación o el uso de la bandeja de drenaje. Este último método es el más utilizado en los cultivos de chile habanero en hidroponía, el cual consiste en colocar los contenedores o sacos con sustrato sobre una bandeja conectada a un contenedor que colecta el agua drenada, mientras que otro contenedor recibe el agua que recibe los contenedores o sacos con otros de los goteros. La diferencia entre el agua recibida y el agua colectada del drenaje es la cantidad de agua que consume el cultivo por evapotranspiración.

Tensiómetro instalado dentro de un cultivo de chile habanero.

Figura 3. El uso de tensiómetros ayuda a determinar el momento del riego en el cultivo de chile habanero.

Foto: Saúl Alejandro Villalobos Cruz

Nutrición del cultivo. La metodología más adecuada para llevar a cabo un buen programa de fertilización del cultivo es mediante el análisis de suelo y agua, que nos permitan conocer el contenido de nutrimentos disponibles que contienen para que a partir de dicha información y la cantidad de nutrimentos que extrae el cultivo por tonelada de fruto producido se pueda calcular la cantidad de nutrimentos que se requieren para alcanzar la meta de rendimiento. También se debe tener en cuenta las fuentes fertilizantes y el método de aplicación de los mismos, si será al suelo directamente  o mediante fertirriego.

Por otro lado, la información sobre soluciones nutritivas para chile habanero cultivado bajo invernadero e hidroponía es escasa. En muchos de los casos se utiliza la solución nutritiva universal de Steiner, no obstante se ha reportado que el cultivo de chile habanero puede ser nutrido de acuerdo a la etapa fenológica como se muestra en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1. Composición de la solución nutritiva para chile habanero según la etapa fenológica.

Fuente: López-Gómez et al., 2017.

Etapa fenológica

Composición química de las soluciones nutritivas (meq.L-1)

NO3-

H2PO4-

SO42-

K+

Ca2+

Mg2+

Vegetativa

14

0.8

5.3

7

9

4

Floración

14

1.3

4.8

7

9

4

Fructificación

14

0.8

5.3

5

10.3

4.6

 

Cosecha. El inicio de la cosecha depende de la variedad y las condiciones que hayan prevalecido durante su cultivo. Para el consumo en fresco, el primer corte se realiza cuando los frutos tienen un color verde brillante y son duros al tacto. La calidad del fruto la determina su apariencia, el tamaño, el peso unitario, la firmeza y el color. Para su comercialización el fruto se clasifica en grande (>10 g por fruto), mediano (7.5 a 10 g por fruto), chico (5 a 7.5 g por fruto) y rezaga (<5 g por fruto). El rendimiento promedio obtenido en materiales comerciales y criollos regionales oscilan entre 10.8 a 26.5 y 12 a 21.7 toneladas por hectárea respectivamente. No obstante, se han documentado que bajo sistemas de agricultura protegida algunos materiales logran superar las 40 toneladas por hectárea.

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Cita correcta de este artículo

INTAGRI. 2022. Cultivo de Chile Habanero. Serie Hortalizas, Núm. 32. Artículos Técnicos de INTAGRI. México. 5 p.

Literatura consultada

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  • López-Gómez, J. D.; Villegas-Torres, O. G.; Sotelo N., H.; Andrade R., M.; Juárez, L. P.; Martínez, F. E. 2017. Rendimiento y Calidad del Chile Habanero (Capsicum chinense Jacq.) por Efecto del Régimen Nutrimental. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas. 8(8):1747-1758 p.
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